Quiero soltarte, quiero olvidarme de tu nombre, de tu sonrisa, de tus brazos que alguna vez fueron cálidos conmigo, de tus ojos que alguna vez me miraron con algo más que no sólo la costumbre de tenerme a tu lado. Quiero largarme, irme sola, seguir mi camino, ver qué me depara el destino. Y no, no pienses que me voy porque ya no te quiero, o porque nunca te quise. Al contrario, te quise demasiado y créeme, aún hay vestigios poderosos de ese cariño, pero es simplemente que ya no podemos seguir aferrándonos a la ilusión de que esto va a funcionar, cuando sabemos que no es así, que lo nuestro está muriendo, y prefiero que nos separemos antes de que tengamos que asistir a su funeral.

Lo intenté, en verdad lo intenté. Quise rescatar lo que quedaba, luché por recuperar un amor que se encontraba enfermo; bien sabes que hice lo posible por encontrar una cura para lo nuestro, pero no fue posible, y al final, si seguíamos con esto, íbamos a salir lastimados los dos, y yo no quiero eso, porque no quiero sufrir y, aunque no lo creas, tampoco quiero que tú sufras. No creas que te deseo mal alguno, si me marcho no es para dañarte, sino por el bienestar emocional de los dos. Ya no nos hace ningún bien seguir juntos, pues hace mucho que quedaron atrás los buenos tiempos y me di cuenta que, por más que nos esforcemos, no volverán jamás.

¿Para qué seguir aparentando que las cosas marchan bien? ¿Para qué caer en la trampa de creer que el amor que nos juramos en verdad era eterno? Aceptémoslo, ha llegado la hora de decir adiós. No prolonguemos lo inevitable. Yo lo he aceptado, con dolor, sí, pero con la convicción que me da el saber que no hay retorno. Le digo adiós a tus besos, a tus abrazos, a tus palabras, a tus regalos, a tus detalles, a tu aroma, a tus mimos y cuidados, pero también a tus reproches, a tus celos infundados, a las discusiones interminables por cuestiones absurdas, a tus inseguridades cuando tomaba una elección que no te agradaba o cuando salía por la noche y no te contestaba tus mensajes de cada 10 minutos. Adiós también a tus críticas hacia mí forma de ser, hacia mi forma de vestir, hacia las amistades que elegía, hacia los comentarios que ponía y que me ponían en redes sociales, hacia mi forma de complacerte en la intimidad. Se acabó todo eso, por fortuna. Y sí, te voy a extrañar, pero me voy a extrañar más a mí misma, a la chica que yo solía ser antes de que me fueras cambiando poco a poco para adaptarme a tus prejuicios y a tus inseguridades, esa chica abierta, apasionada por la vida, segura de sí misma, sin problemas de autoestima. Quiero volver a ser esa chica, y ahora que lo nuestro termine finalmente, voy a darme a la tarea de recuperarme a mí misma.

Autor intelectual: Yadira Montserrat Medina Silva



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