Que duro para mí  fue dejarte marchar, que duro fue, pero no tan duro como la realidad de entender que ya no éramos el uno para el otro, el amor sin darnos cuenta se nos esfumo, lo sabía a ciencia cierta, lo sabía y no quería engañarme más.

Un nudo en la garganta aun me traiciona cada vez que te pienso, pero incluso con el dolor que aun siento, no puedo odiarte, no pude hacerlo antes, ni podré hacerlo jamás. Sé que suena ilógico, pero es como una dualidad de sentimientos, e quiero, pero dueles, te quiero, pero te dejo ir.

te dejo ir

Estar sin ti, me hace aprender a valor la soledad, me ha hecho reconocer que es necesario un tiempo a solas para sanar. Ahora sé que nuestra historia no resistía un paso más,  nuestras miradas eran tan frías, vacías, se esfumo la alegría delos primeros besos, se esfumo la emoción de las caricias furtivas, del amor espontaneo, de ese amor que alguna vez fue real.

  

 

Si, he decidido dejarte libre, pero no solo lo hago por ti, lo hago también por mí, porque sé que no es sano conformarse con un cariño que no es pleno, un amor que se ha cansado de sentir.

Lo cierto es que después de ti, aprendí que el amor es  así, que a pesar de las lágrimas que derrame, fue gracias a ti que aprendí a sentir, gracias a ti fue que conocí plenamente la magia del amor, la dicha de saber que uno también inspira para amar, no encuentro mejores palabras para expresarte lo que conmigo lograste, derribaste barreras, simplemente me salvaste.

gracias

Muchas gracias, te agradezco aunque te hayas ido, y te juro que mis palabras son sinceras , pues sé que después de un tiempo a solas, de sanar tú ausencia, de sanar mi esencia, estaré dispuesta a volver a amar.



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