• Que tal, he recibido tu mensaje y la verdad es que no fue una sorpresa que volvieras a aparecer; ¨el asesino siempre vuelve al lugar del crimen¨, lo sé.

    La verdad es que no me he creído tu asunto a tratar. Más bien pienso que ha sido una excusa para saber que ha sido de mi vida después de ti y debo confesar, que aunque al principio no fue fácil no la he pasado nada mal.

    Hoy me encuentro bien. Plena y contenta. Realizando aquellos planes y luchando día a día por aquellos sueños que una vez te compartí.

    He hecho cosas que me han ayudado a crecer; he viajado y conocido más gente. He experimentado, he tropezado y me he levantado cuantas veces he caído… he vivido.

    Mi mundo se ha estabilizado nuevamente. ¡No te confundas! No fuiste tú quien lo tambaleó, fueron tus atroces acciones, aquellas falsas y tontas ilusiones que me hiciste crearme en mi cabeza.

    Sabes… desde tú último mensaje sentí una paz y una tranquilidad muy difícil de explicar. Creo que ¨a tu lado¨ me sentía oprimida. Eran tan constantes las peleas y el culparme de ellas siempre fue lo mejor que supiste hacer.

    Ahora me encuentro tan estable emocionalmente que la felicidad está de vuelta en mi vida. Me he encontrado con personas maravillosas que aportan cosas buenas a mi existir. Ahora estoy más apegada a mis amigos y a mi familia. Mis días son ocupados en todas aquellas actividades de las que me había olvidado y eso me ha ayudado a no pensar más en todo lo que fue.

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    No te escribo de nueva cuenta para hacerte reproches. Inclusive creo que te debo un –gracias-. ¡GRACIAS! porque ahora sé lo que definitivamente no quiero de otro ser. Ahora sé lo que merezco y lo que valgo y lo que necesito a mi lado. Ahora puedo reconocer lo mal que yo estaba y lo bien que me manipulabas. La forma tan sutil de enredarme en tus telarañas, en esos juegos mentales que solo nos dañaban.

    Hoy con firmeza puedo decirte que mi único error fue quererte más de lo que te merecías. Fue abrirte mi corazón tan rápidamente. El incluirte en mi mundo, mis planes y mis sueños. Fue el estar siempre para ti, aunque tú nunca pudieses estar para mí. Fue el perdonar una y otra y otra vez tus fallos. El regresar a tu lado cada vez que me había alejado. El pensarte de día y soñarte de noche. El entregar mi corazón a alguien que no sabe de amor. Esos, fueron mis más grandes errores.

    ¨El que ama no daña, no engaña, no miente, no juega, no finge y no rompe el corazón en el que está¨

    Hoy que se quién soy, que no necesito de ti para sentirme feliz, que no requiero de tus halagos para tener buen autoestima y que no me hacen falta tus palabras para sentirme ¨querida¨. Hoy que en mi cielo se ha pintado un arcoíris hermoso y ha florecido aquel jardín que con tu estúpido juego marchitó, quiero decirte, gritarte y presumirte que ha llegado alguien auténtico, exquisito y fantástico a mi vida.

    Alguien que cree en mí. Que me apoya, me alienta y me ayuda. Alguien que sabe que el amor se construye con el día a día. Un hombre que me muestra sus imperfecciones, que conoce mis errores y que no me juzga. Alguien tan real que a diario me hace sentir aún más viva. Que me saca sonrisas y que afronta junto conmigo la vida.

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    La verdad es que he olvidado todo lo bonito que alguna vez sentí por ti. Aquellas mariposas que revoloteaban dentro de mí cuando recibía tu mensaje o escuchaba tu voz. Aquella sensación de ¨amor¨ y desesperación de no mirarte. Aquella angustia de tenerte tan a la distancia de mí. Aquella ¨alegría¨ que con tus juegos me hacías sentir.

    Ni siquiera puedo precisar en qué momento ocurrió. Estiraste tanto el hilo que de poco a poco se rompió. Y todo lo anterior pasó directamente a la basura, junto con aquello que me pediste en tu mensaje de texto.

    Me deshice de ti y de tus recuerdos.

    Sinceramente no te odio. De mi hacia ti ya no hay ningún sentimiento de por medio. Si estás bien, si estas mal solo puedo decir que siempre tenemos lo que merecemos. Que la vida no olvida las acciones y que es como un restaurante; nunca nos vamos sin pagar factura. Y aun con todo ello, ojalá que logres aquellos sueños, es lo único que te deseo.

    Para tu tranquilidad debo decirte que incluso te he perdonado. No lo hice por ti, lo hice por mí para liberarme del pasado y poder ser feliz ahora en mi presente, y adivina qué, lo logré. Finalmente comprendí que lo mejor de la vida está en mí y no en alguien más. Y que para amar de verdad debemos amarnos primero a nosotros mismos. Hoy me siento tan feliz y dichosa como nunca lo fui contigo.

    Espero que esta carta te ayude a olvidarme y que por ningún motivo vuelvas a buscarme. Si aún me piensas y me extrañas no es asunto mío. Asunto mío es quien ahora está conmigo.

    Posdata: en alguna ocasión me hiciste saber que había aparecido alguien. Mi único consejo es que no juegues y que no dañes. ¿Qué el verdadero amor perdona?… ¡el verdadero amor NO TRAICIONA! Cuídate y sé feliz. Hasta nunca.



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