“La Yoga alinea nuestro centro de energía, abre el centro del corazón liberándolo de emociones estancadas despejando el camino hacia una sexualidad plena”.

El significado literal de la palabra Yoga es unión, simbólicamente se refiere a la conexión entre el cuerpo físico, el cuerpo mental y el cuerpo espiritual, los cuales deben mantenerse en armonía para asegurar una sexualidad consciente y saludable. Somos parte de un todo interrelacionado y así mismo es la sexualidad. La sexualidad positiva libera el alma y maximiza la creatividad y la capacidad humana de vivir a plenitud. Una sexualidad distorsionada baja los niveles de vibración de nuestra energía, lo cual podría hasta llegar a enfermarnos. Una sexualidad plena debe trascender el simple encuentro de dos cuerpos. El amor es la energía más poderosa del universo, durante un acto sexual pleno dos cuerpos comparten esta energía de forma íntima. El sexo saludable relaja la mente y el cuerpo, además funge como una forma de meditación dado que durante el acto podemos lograr una conexión profunda con el momento presente. El acto sexual libera los sentidos de las ataduras del cuerpo y la mente, abriendo paso a la manifestación de energía trascendental y positiva.

Las posturas de Yoga nos ayudan a conocer nuestros cuerpos mas allá de lo acostumbrado sirviendo de puente para elevar a la otra persona mientras hacemos el amor. Aunque la química es un factor importante en este enlace, por supuesto el amor es quien lleva este encuentro a lo sublime. Somos un todo indivisible y a través de la Yoga conectamos con nuestra energía ascendiéndola por la columna vertebral o “ kundalini” como se conoce en la cultura india, esto lo logramos a través de movimientos, respiración y posturas de apertura; de esta forma desbloqueamos e incrementamos el poder interno y los sentidos, lo cual prepara el cuerpo para disfrutar de una sexualidad completa y consciente.
El acto sexual une a la pareja en todos los aspectos. La mente, el cuerpo y el alma convergen logrando de forma sublime la manifestación de la diosidad de ambos. La Yoga alinea nuestro centro de energía, abre el centro del corazón liberándolo de emociones estancadas despejando el camino hacia una sexualidad plena. La sexualidad saludable nos anima y nos sana, pero es importante saber con quién compartimos nuestra energía, debemos evaluar a quien le entregamos ese momento de pasión, amor y entendimiento del yo.

La sexualidad es un arte , el “kamasutra’” elevaba la sexualidad a través de las posiciones y movimientos liberadores que en la intimidad descubrían su poder y alta frecuencia. Fueron las religiones en la antigüedad que comenzaron a destruir estas enseñanzas donde los seres humanos encontraban su poder interno y su libertad más allá del cuerpo. El miedo de perder el control provocó cambiar el concepto de la sexualidad y privarnos de ella. La desinformación y el tabú sexual continúan afectándonos hoy día. Ya es hora de entender que somos mucho más que un cuerpo aislado sin conexión, somos dioses y diosas que estamos hechos para sentir, vivir y vibrar alto a través de una sexualidad consciente y volver a darle el lugar para lo que fue creada, para sanar y conectarnos con lo divino.

¡Vamos a disfrutar del amor y el sexo divino!

¡Namasté! Lo divino en mí saluda y honra lo divino en tí.

Fuente: elvocero.com/



     Compartir         Compartir