Estaba sentada con la mente en la nada y la radio sonaba una canción algo vieja, de alguna manera la letra perforó mi mente con una sola oración, “Tantos siglos tanto mundo, tanto espacio y coincidir”, que verdadera es esta oración, porque a raíz de ella me puse a recordar aquel momento en el que nos conocimos y como las decisiones de aquel día me llevaron al momento preciso para encontrarnos de tal forma que estábamos listos y abiertos para conocernos, no fue un momento perfecto, pero fue un momento excelente.

Por eso entiendo que conocernos fue un capricho del destino, ¿Cuántas cosas tuvieron que pasar para encontrarnos? ¿alguna vez ha pensado en ello?, como es tan frágil y tan bien elaborado el destino que cruzo nuestros caminos, porque de haber elegido un trabajo diferente, una carrera diferente, un lugar diferente a donde ir, no nos hubiéramos encontrado, incluso si nos vamos más atrás, el hecho de vivir en el mismo lugar, el hecho de que estuviéramos disponibles y listos en el momento en que nos conocimos, o a algo más sencillo, como el hecho de que no me hubieras notado, o yo hubiera decidido no darte una oportunidad.

Puedo entonces dejar por sentado que el destino fue el artificie de nuestro encuentro, y aunque nuestra relación no ha carecido de momentos difíciles o incomodos seguimos juntos, aferrándonos a algo que decidimos nombrar amor, a nuestra manera, a nuestro ritmo, hacemos las cosas como Dios nos da a entender, y seguimos sosteniendo este hilo delgado de plata que soporta nuestra relación, ¡Que maravilloso es darse cuenta de todo lo que paso nos trajo a este momento en el presente!, francamente aún no se si seremos pareja para toda la vida, si seremos ese amor que dure hasta que la llama de nuestra existencia se apague o si terminaremos siendo el recuerdo del otro o una lección más, pero me agrada entender lo complejo que fue encontrarnos para valorarlo un tanto más.

Da un poco de miedo sentir que no todo podemos controlarlo, que hay cosas que escapan a nuestras capacidades y nuestro entendimiento, pero al mismo tiempo este aire de incertidumbre le da sabor a nuestras vidas, el futuro es un enigma del que solo podemos vislumbrar algunos pedazos, del que solo podemos predecir ciertas cosas, pero todo lo demás es un regalo, por eso quiero decirte “gracias”, gracias por tu compañía, como dije antes no sé si al final estaremos juntos, pero lo que sí quiero pedirte es que nos esforcemos por disfrutarnos más, por comprender lo afortunados que somos, y que hagamos el compromiso de dar siempre lo mejor de nosotros, así si en algún momento nos toca ser el recuerdo del otro, al menos que sea un hermoso recuerdo.

Autor: Sunky



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