Es difícil decir que es lo que nos espera en el futuro. Es difícil determinar quién será la persona con la que compartiré los eu aún me quede de vida. Quizá no le este dando la importancia debida, pero la verdad sigo aún aquí esperándote porque me acostumbre a hacerlo. Me acostumbre a estar parada esperando a que vuelvas y que una vez por todas puedas decidiste por mí.

Tal vez mañana comprenda la importancia de la soledad y la dignidad. Quizá mañana sea demasiado tarde para ambos, pero sobre todo para ti. Quizá mañana te puedas dar cuenta que de verdad deseas pasar tu tiempo a mí lado, pero quizá mañana ya no estaré aquí. Así que, no te demores en tomar una decisión porque mañana puede ser demasiado tarde. No lo sé, solo es una idea que siempre vaga por mi mente. La idea de que volverás demasiado tarde cuando te des cuenta de la importancia que en verdad tengo en tu vida. No sé que es lo que sientes por mí y que tan dispuesto estás en regresar a mi lado, pero lo que si sé es que esta vida me va cansando poco a poco y que no sé como vaya a resultar todo esto. No sé como voy a sobrellevar en un futuro todo este tiempo perdido mientras me mantuve esperándote con la esperanza de tenerte de nuevo en mis brazos, pero lo que si sé es que la confusión me lleva a pensar en la importancia del amor y en pensar ¿aún sigo enamorada de ti? No sé si aún sigo sintiendo el mismo amor que sentí por ti hace ya un tiempo, pero sé que estoy dispuesta a llegar a una conclusión cualquiera que ésta sea.

Nadie sabe que es lo que pasará el día de mañana, pero seguro has escuchado el dicho que dice: “nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde”. Quizá lo que hace falta es que me pierdas para que puedas darte cuenta del valor que tengo y de lo que en verdad sientes por mí. Puedo alejarme si es lo que tú quieres. Puedo desaparecer en cuanto tú lo menciones; en cuánto me lo pidas puedo hacer como si jamás haya estado cerca de ti, como si jamás hubiera existido algo entre nosotros dos. Tú tienes la última palabra ¿cuándo te darás cuenta?

Sigues ahí parado esperando que la tierra siga su propio paso. Sigues ahí con los brazos cruzados pensando que yo estaré siempre ahí a la esperada de tu regreso, a la espera de ti para tratar de mendigar tu estúpido corazón. En este momento puedo decirte que puedes dejar caer los brazos y comenzar a pensar en otra persona que pueda seguir esperándote, que pueda seguir a tu ritmo y pueda soportar la humillación de verte desde lejos esperando que puedas comprender algún día lo que significa el amor, lo que significa amar y entregarse por la persona amada. ¿Puedo irme ya? Quizá mañana puedas comprender que el día de hoy pierdes a alguien que nunca más podrás recuperar.

 



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