Y con lo vivido he aprendido que no se debe entregar todo a manos llenas, ni aceptar menos de lo que uno merece, mucho menos conformarse, en el amor lo es todo o nada.

Y en mi recorrido por la vida he podido descubrir la mujer valiosa que soy. Todo el tiempo en soledad me ha ayudado a conocerme más; ahora sé quién soy, lo que quiero, lo que merezco y a donde voy. Ahora sé que para ser feliz no requiero de ningún hombre a mi lado. Para sentirme linda no necesito de halagos de ningún extraño. Ahora sé que el amor propio es lo mejor para evitar tragos amargos.

Ahora sé que ninguna mujer merece ser engañada. Pero aun así he llegado a comprender que algunas veces somos nosotras mismas quienes contribuimos para que esto ocurra y es que entregamos de más, ¡siempre es así!, damos todo a manos llenas sin reconocer que algunos hombres no lo han de merecer.

A veces nos ciega tanto el amor que hacemos mil locuras, cuando lo más sensato es enamorarse sin perder la cordura y es que estar alerta nunca está de más. No debemos permitir que alguien acabe con nuestra paz. No debemos permitir las mentiras, los malos tratos, los celos sin motivo que a veces más que halagar solo hacen daño. No debemos permitir que alguien acabe con nuestra tranquilidad y nos corte las alas solo porque a esa persona no le gusta volar.

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¨Y es que el amor sin libertad dura lo que un estornudo¨ -R.A.

Y al hablar de libertad no me refiero a entablar una relación sin compromiso. A lo que me refiero es que quiero un amor en el que no me sienta encadenada. Un amor en el que abunde la sinceridad y la confianza. En el que cada uno pueda tener sus sueños y metas y porque no, también en conjunto pero que ninguno tenga que renunciar a lo suyo. Un amor comprensivo, que no sea egoísta ni envidioso. Alguien que crea en mí. Que aplauda mis triunfos y me aliente en mis fracasos. Que no me prohíba, que no se sienta mi dueño ni pretenda convertirme en su esclava. Que me deje crecer y se sienta orgulloso de caminar tomado de mi mano. Esa es la libertad que busco y que quiero.

Ya no me apetece más andar con un niño, alguien que me quiere un día sí y otro no. Alguien inmaduro que no sabe lo que quiere. Alguien soberbio y vanidoso que juega con las mujeres. Un egoísta que piense solamente en él y en sus necesidades. Un rompecorazones que se dedique andar de picaflores. Un hombre que mienta y que engañe. Alguien que ya tenga ocupado su corazón o que aun su pasado lo haga perder la razón.

Por eso es que he decidido que un momento en soledad no está mal

ultima vez

Y es que he aprendido tanto de mi misma. Con esa compañía llamada ¨soledad¨ es que me he llegado a conocer en verdad. He recapitulado todas mis buenas y malas acciones. Me he perdonado por fallarme a mí misma y me he alentado a ponerme de pie y seguir adelante. He juntado los pedazos rotos de mi corazón y lo he armado nuevamente. He sanado cada una de mis heridas y le he prometido a mi corazón no volver a fallarle. Me he repetido una y otra vez que no he de dar más lo que no han de merecer y no he de detener a quien quiera irse. Me he dicho una y otra vez: ¡todo o nada!, porque sé que yo puedo dar todo aun con cicatrices.

Pero esta vez ya no me precipitaré. No elegiré solamente por llenar vacíos, ni siquiera lo haré para que me complementen porque ahora tengo claro que ¡yo soy una mujer completa! Con o sin errores, con virtudes y defectos, con fracasos y victorias y es que me faltaba aceptarme y amarme para saber lo que ya no quiero.

Ya no he de aceptar a ningún hombre tan simple que no esté a mi altura o que en algún momento me quiera menospreciar. No he de creer mentiras solo porque le he de querer o por miedo a que la relación pueda terminar. No he de perdonar más una infidelidad. Ni pasaré por alto aquello que me moleste o me hiera. Ésta vez alzaré la voz, se lo he prometido a mi corazón.

Y es que orgullosamente lo repito: ¡yo soy una mujer completa! Una mujer que ama y que se entrega, una mujer que nunca da nada a medias y lo que he de ofrecer es lo que he de querer porque es lo que he de merecer.

 

 Autor: Stepha Salcas



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