A media noche despierto después de un sueño que me hace creer que eras mío, limpio mi sudor y me encuentro en la interrogativa de lo cruel o lo lindo que es el amor, yo pienso que temes al compromiso, no quiero juzgar tus actitudes pues sé que la vida no te ha sonreído, no quisiera ser yo la que insista pero el miedo nunca te lleva por un buen camino. Toma mi mano esta vez y arriésgate sin pensarlo dos veces. Yo suelo ser muy consciente e incluso en esta situación seré consecuente contigo. Dando vueltas en mi cama me pongo a pensar lo que podría decirte e intentar convencerte.

Soñé por un momento que eras mío, que no había problema al decirnos un “Te quiero” al oído, fui parte de tu vida, me sentí como en el aire, disfrutando de las formas que el cuerpo lleno tomaba, flote como un papalote y llegue a tocar el cielo, pero incluso en un cielo azul limpio puede llegar la tormenta de repente, no estas seguro de que posición tomar, puedo ver el temor en lo profundo de tus ojos, no quiero desconfiar pero es que no hay ningún lugar de donde agarrar; yo también tengo miedo… ya empezamos mal.

Es más fuerte la necedad que las ganas de cambiar, seguimos sin ganas de intentar.

No sé si lo que quiero es llegar a un final o si en verdad lo que busco en sólo dejar pasar el tiempo tal y como lo haces tú o tan sólo dejarlo pasar…
Sueño con lo que no puedo tener, al pensarlo me parece algo normal pues no soy el único ser humano que se ajusta a las necesidades de los demás, me pareces divertido y siendo elocuente creo que no debería de ser justo mantenerme firme nada más por eso. Intento recordar lo que en verdad eres cuando no tienes miedo al amar, me veo a mi misma tratando de alejar al mundo y me queda claro las dos caras que tiene la moneda. Sigo buscando entre los mil encantos que sé puedes tener pero no hay más que hacer. 

Soñé por un momento que eras mío, que no había más que decir pues las palabras pueden reducirse a una sola acción, pero hoy decido que no puede haber más, puedo no cansarme de decirte que no es como uno lo cree; no siempre. Sin interés no se puede seguir adelante, decido por fin alejarme y me quedo con ese sueño tan mío en el que no tenias miedo por andar en mi camino.



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