No soy de las mujeres que suelen creer en el amor. No sé, pero las cosas románticas me parecen cursilerías, aunque mis amigas me dicen que lo que a mí me falta es experimentar ese sentimiento de amor real y sincero que se tiene por alguien especial. Sí, han pasado muchas personas por mi vida y he tenido varias relaciones de pareja, pero quizá necesito que llegue esa persona que marque un antes y un después en mi existencia.

Si tú eres como yo, me entenderás. Somos de las chicas que odian el amor, pero quieren ser amadas. O bueno, no es que lo odiemos, quizá es solamente que no lo comprendemos bien. Nos alejamos de aquellas personas que nos podrían amar por miedo a salir heridas, y así nos perdemos la oportunidad de conocer a alguien que nos enseñe cosas nuevas y que nos invite a disfrutar de los pequeños placeres de la vida que hoy desconocemos.

Después de todo, creo que sí esperamos a esa persona especial que quiera estar a nuestro lado a pesar de nuestra incredulidad hacia el amor. Anhelamos que llegue el indicado, aquel que nos conquiste con una mirada y que nos tome de la mano para enfrentar el mundo, pero nuestro terrible miedo a salir dañadas no nos deja abrirnos, y entonces no podemos ver a nuestro alrededor, por lo que nunca nos daremos cuenta cuando llegue la persona correcta. Por eso es importante darnos la oportunidad de ser felices de una vez por todas, pues hay que ver que no todo el mundo quiere hacernos daño. Allá afuera hay hombres que valen la pena, pero si permanecemos cerradas no los vamos a encontrar jamás.

Nadie nos puede asegurar que no vamos a sufrir, pero, si no tomamos riesgos, ¿cómo vamos a lograr alcanzar la felicidad? Abramos nuestro corazón por primera vez y permitamos que llegue la persona que nos llevará a vivir experiencias que jamás imaginamos. Démosle una oportunidad al amor.

Autor intelectual: Camila Rodríguez



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