No estoy hablando de esas relaciones enfermizas en las que terminan, andan con alguien nuevo, después dejan a ese alguien y regresan, terminan, andando con otra más…, eso es enfermizo, horrendo, esclavizante, y no hay mejor manera de perder la seguridad en sí mismo que cometiendo este tipo de errores, porque “hay gente tan masoquista que, si la piedra no se encuentra en su camino, van y la buscan para tropezar de nuevo con ella”.

Yo me refiero a esa distancia que a veces se necesita para retomar el aire, ya sea en forma de viaje, por vacaciones o trabajo, por entrar en una escuela diferente, por tener que mudarse a otro lado, o quizás con algo más sencillo como irse de campamento un fin de semana, o a un encierro espiritual, son estas experiencias en ocasiones necesarias para poder extrañar y valorar mejor a la persona que nos acompaña, y es que es tan fácil acostumbrarse a lo bueno, que muchas veces se pierde la certeza de donde viene todo ese bienestar del que gozamos.

Tomar distancia nos permite darnos cuenta de cuantas cosas buenas están en nuestras vidas gracias a la otra persona, también nos permite darnos espacio suficiente para retomar ideas propias, para reencontrarnos con nosotros mismos y esto fortalece no solo a la esencia misma si no a la atracción que sienten el uno por el otro.

Hay situaciones de fuerza mayor que a veces nos obligan a separarnos y esta es una de las mejores oportunidades para darse cuenta de que clase de amor están hechos los dos, porque en la distancia, cuando la otra persona no puede cautivarte con sus besos, con sus abrazos, es cuando nos damos cuenta de que tan fuertes son nuestras convicciones a cerca de lo que sentimos por la persona amada.

Muchos ven la distancia como una completa desgracia, y si bien es cierto que “extrañar con dolor es el precio de haber vivido momentos inolvidables con alguien”, también nos sirve de guía para ver qué tan fuerte es nuestro amor y si es capaz de sobreponerse a las insinuaciones de aquellos que aprovechan ese tiempo para tratar de conquistarnos, yo creo que nadie es más atractivo que aquel que tiene pareja y lo he vivido, pues estando soltera a veces ni una mosca se me para y en cuanto tengo una relación tengo una jauría de lobos tocando a mi puerta.

Pero si se es capaz de continuar fiel a pesar de la distancia y otras distracciones, y nuestra contra contraparte hace lo mismo, habremos encontrado una relación que vale la pena, así que no culpes a la distancia de algún fracaso vivido, dale gracias porque sirvió de filtro para aquello que no valía la pena.

Autor: Sunky

 



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