Quiero pasión, quiero aprender, y no me importa que duela, porque al final sé que se hará más fuerte.

A pesar de lo que pueda haber dicho en mi vida, no tengo demasiados ideales. En especial en cuanto al hombre de mi vida, pues la verdad es que prefiero sorprenderme.

Me enamoré y todo lo que pienso, es que no me importa que cumpla con una lista de requisitos. Porque con el amor, todas esas ideas se pueden desarmar. No eliges cómo pasan las cosas, simplemente pasan. No se puede medir, ni controlar, solo sucede. Y es por eso que he aprendido a desprenderme y, por sobre todo, sorprenderme.

Que algo sea demasiado perfecto no garantiza que siempre estará bien. Que no hayan problemas, que sea tal cual una historia perfecta de amor. Bien por quien tiene algo así, pero no es mi estilo, pues creo que no es real. La vida trae problemas, y más que eso, cuando dos personas se juntas, estás uniendo dos mundos completamente distintos y no sabes lo que puede pasar.

Pueden haber chispas y muchas, puede haber muchas mariposas en el estómago – ojalá que sea así.Pero también estarás conociendo otro punto de vista, y quizás habrán discusiones, desilusión, e intentarás comprender al otro. Y no es fácil, pero eso es lo que me apasiona y me emociona a la vez: que cada relación es distinta y nunca sabes lo que te puedas esperar.

Por eso de mi novio no espero perfección. Me basta con que sea tal cual tiene que ser, y enfrentarme a lo que venga. No me importa pelear, no me importa que pasemos por momentos tristes y que no cumplan con todas mis expectativas, creadas no sé dónde. No me importa que hayan días que las cosas no salgan como quiero, y créeme que es difícil cuando eres una perfeccionista y te gustan las cosas planificadas.

El amor no se puede calcular, y es una aventura nueva día a día. Y eso es lo que me encanta. Eso es lo que le da su valor, a los ojos de cada uno. Todo lo que vas viviendo suma y se transforma en más puntos de amor dentro de tu corazón. Cuando hablamos de lo “perfecto” me imagino algo plano… pero la verdad es que lo más “perfecto” es lo que no tiene nada de perfección. Sino todo lo contrario.

Por eso solo pienso una cosa. Mientras tengamos nuestro amor, sano, puro, nuevo y complicado y que no se rinde por nada, aunque a veces puede que queramos hacerlo. Mientras tengamos todo eso, estará todo bien. Porque ese es el amor que vale la pena para mí.

 

Publicado por Adherido



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