Aún no puedo comprender como sigo aquí junto a la soledad que solo me recuerda a ti. Aún no puedo comprender por qué no puedo arrancarte de mi corazón, de mis pensamientos y de mi piel. Ha sido fácil llegar hasta aquí dónde me encuentro, ha sido fácil encontrar un camino que me llevará al dolor que ahora siento. Pero la huida de este lugar no ha sido difícil, ha sido difícil no encontrar la salida de este sentimiento que poco a poco se ha mezclado dentro de mis venas. No puedo seguir estando dentro de esta habitación que solo me muestra la obscuridad que había en tu corazón, me muestra las heridas que has hecho en mí y que ahora son tan difíciles de curar.

Solo los recuerdos siguen aquí, los recuerdos de una relación que solo fue un juego para ti y si lo fue tú fuiste el vencedor. Dónde solo había una jugada para ti yo veía una historia que era escrita dentro de mi corazón, una historia que ahora soy incapaz de borrar y olvidar. He intentado de mil maneras dejarte fuera de mí, de mi cabeza y de mis deseos. Quisiera arrancar estas ganas que tengo de tocarte y permanecer a tu lado por una eternidad que ahora sé que nunca llegará.

Puedo sentir no solo la obscuridad en el exterior sino que también va tomando lo que hay dentro de mí. La soledad comienza a doler y recordarme todo lo que un día fui para ti, un juego que en el momento no comprendí, un juego que nunca pude ver. Fuiste tú quién después de tanta burla me mostró lo poco que yo significaba para ti, me mostró que solo fui un juguete en tus manos que nunca tuvo valor para ti. Ahora soy yo quién tiene que pagar tus errores, soy yo quien a pesar de todo el dolor que causaste en el pasado aún tiene que llevar tu hipocresía, tus palabras llenas de mentiras, tus ojos altivos y tu sonrisa burlesca como una carga sobre mis hombros.  Aún sigo siendo yo quién al final está pagando los platos rotos y tiene que aprender a vivir de esa manera; pienso que es injusto. Es injusto que la persona que siempre tuvo la intención de hacer sufrir, de lastimar y hacer las cosas mal sea quién al final se lleve la victoria.

Quiero pensar que la vida constantemente da vueltas y que un día yo encontraré la felicidad, sin dolor, sin recuerdos, sin llanto y que el vació que ahora está dentro de mí pueda ser llenado de alguna manera, y no te deseo el mal a ti porque no quiero convertirme en uno de los tuyos. No quiero ser yo quien toque la puerta de la venganza y  no quiero convertirme en una persona perversa por culpa de una persona como tú, una persona que no vale nada y que un día recibirá lo que se ha encargado de cosechar.



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