He llegado a la conclusión de que estar sola es algo muy agradable. Ahora por fin puedo hacer esas cosas que tenía meses sin hacer, cosas que me agradaban y me llenaban de vida y que cuando estaba junto a ti no me era posible experimentar. Ahora me puedo consentir a mí misma y relajarme a mis anchas. Puedo tomar un baño caliente en la bañera sin tener que estar al pendiente de que me llames al celular. Puedo dormir hasta tarde sin que nadie me despierte o salir a pasear al parque sola e ir a dondequiera. Puedo cantar libremente o escuchar música a todo volumen en la casa sin que nadie me diga nada.

Ahora puedo gozar de muchas cosas que contigo no podía. Por ejemplo, puedo salir de parranda con mis amigos, y estarme hasta la madrugada con ellos sin que nadie me pregunte a qué horas voy a llegar. Puedo beberme cuantas cervezas se me pegue la gana y despertar al día siguiente sin acordarme de nada, solamente de que la noche anterior fue estupenda y me la pasé genial. Puedo ir de compras sin que nadie me esté apurando, con toda la calma del mundo para elegir lo que yo quiera comprar, sin presiones de ningún tipo. Puedo gozar, desde luego, de mi soledad, y hacer lo que yo quiera cuando estoy sin compañía.

 

Ahora que estás ausente creo que estoy recuperando esas antiguas ganas de afrontar la vida con alegría. Siento que me estoy proponiendo con mayor facilidad nuevas metas y objetivos, y que puedo cumplirlos. Siento que puedo alcanzar mis sueños si así me lo propongo y que ya nada puede detenerme. Soy libre para seguir mis ideales sin que nadie me cuestione o sin tener a alguien al lado de quien hacerme responsable.

Sí, me siento muy bien sola y así puedo hacer muchísimas cosas, pero, ¿sabes? Tengo muchos ratos libres en los que extraño tu presencia aquí en la casa, tus palabras, tus buenos días por la mañana, tus “qué hermosa te ves hoy” y tus “te quiero”. Extraño que me des esos masajes en los hombros cuando tengo un día estresante y que me cantes al oído las canciones que bien sabes que me gustan. Extraño sentir tu cuerpo en mi cama y tu mirada penetrante que podía decirme mil cosas con sus ojos marrones. Sí, estoy muy bien sola, pero definitivamente contigo estoy mejor. Te extraño mucho.

Autor intelectual: Andrea AP



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