Ayer me preguntaste ¿crees que no te quiero lo suficiente? Considero que no se trata de si juzgo si me quieres lo suficiente o no.  Pienso que se trata de estar consciente de lo que sientes, de confirmar tus sentimientos hacia mí, porque sería muy fácil hacerme pensar que sí, aunque tu comportamiento diera a notar lo contrario.

Debes de saber que sinceramente no me importa lo que digan otras personas sobre tus sentimientos respecto a si me quieres o no; al final de cuentas yo decido que sentir. En ocasiones recuerdo lo que dijiste mientras estaba lejos de ti: Que no te preocupaba porque sabías perfectamente que tenías un lugar en mi corazón.

Dijiste que ese lugar siempre estaría intacto – aunque hubiera otras personas en mi vida –  respondí y sentí que tus palabras expresaban la certeza de que me tenías segura, que nunca me perderías, que yo siempre estaría ahí pasara lo que pasara.

No puedo negar que tienes razón, hay un lugar privilegiado para ti en mi corazón, que me hace quererte de por vida. En ocasiones considero que confías demasiado en eso y no es que pretenda cambiarte como lo dije antes, no, no quiero cambiarte, porque creo que como me has dicho muchas veces: has cambiado – mucho o poco no sé, pero has cambiado – ambos hemos ido evolucionando o madurando como tú dices. Por mí parte sigo admirando cada una de tus cualidades desde que te conozco.

También debes de saber que he ido conociendo tus defectos y los acepto; no pretendo que seas perfecto – porque entonces no existirías – y no sabes como todos los días soy feliz por saber que tengo a alguien como tú.

La realidad es que a veces tengo miedo de que el estar consciente que tienes un lugar en este corazón te haga confiado, seguro y por eso te olvides que eso se conserva, se cuida, se cultiva – no digo que no lo haces – porque aunque no lo creas he sabido apreciar cada uno te tus esfuerzos.

Agradezco inmensamente tus esfuerzos, porque como siempre me has dicho te consideras muy frío y seco, que cuando lo haces tal vez valga por mil. A veces siento que quizá es cierto eso de que estas aprendiendo a quererme, que no se trata si es suficiente o no, sino que no es igual; no te culpo ni te reclamo nada.

Me conozco, sé que soy difícil y rara, que probablemente siempre entrego demasiado. He ahí que quepa la posibilidad que como dicen: no nos anhelemos igual o de la misma forma. Tampoco creas que pienso que para que esto funcione a fuerzas tengas que quererme del mismo modo.

Y es que las cosas no son así, no me importa si no me quieres igual o si me quieres menos, solo siento que me quieres y que ese sentir es verdadero. Eso es cada día mi motivación para conservar ese cariño que me tienes y ¿porque no? Hacerlo crecer más; porque eso que antes no podía entender  es la elección del día a día, preferir a esa persona y entregarte totalmente.

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Perdona si a veces por la emoción o por lo distraída que soy no agradezco como debo esos pequeños detalles tuyos de romanticismo. ¿Sabes? Todos los días me esfuerzo por poder provocarte ternura, amor, cariño para que brote ese hombre tierno y romántico. No lo tomes como una exigencia – te quiero de todas formas – pero es un sentimiento tan bonito que tengas esos pequeños momentos que me significan tanto, gracias de verdad, muchísimas gracias por quererme en todas mis facetas, cuando estoy insoportable, cuando ni yo misma me aguanto, por ser paciente, porque sé que la paciencia no es una de tus mejores virtudes, pero lo eres conmigo.

Me quieres, lo sé, lo siento, lo veo y también lo creo.

Hoy te volví a soñar, no sé lo que hacíamos – ya no lo recuerdo – pero me divertí. Perdona si a veces me alejo de ti, me cuesta mucho evadir a esa mujer – esa de antes – que nada tiene que aportar a nuestra relación, a esa persona dependiente; a veces me asusta que regrese y eche a perder todo lo que hemos logrado.



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