La verdad es que ya deje de llorar, ya aprendí a reír, a valorar a los que me rodean, no me va del todo mal sin ti, ya se usar cada hueco que dejaste con tu partida, en las mañanas, en el momento que usábamos para tomar café y charlar, de ti, y de mi, ahora lo ocupo solo en encontrarme a mí misma, en hacer mis acomodos diarios, y por fin  estoy conociéndome, descubriendo cada cosa de mi que impedí que saliera por estar conociéndote a ti. 

Al llegar del trabajo, ahora sonrío al ver mi casa tal como la deje en la mañana, sin ti bajo las sabanas, ya aprendí a vivir sin ti, no voy a mentirte que aún cuando me meto en esas sabanas puedo percibir tu aroma, y casi te siento abrasándome, pero de inmediato caigo en cuenta que ya no estás, que te fuiste, que lo estoy haciendo bien sin ti.

coffe

Estoy bien, ya abrí mis brazos y mi corazón para llenarlos con recuerdos nuevos, esta es la forma más entera pero cobarde para decirte que te extraño, que me hacen falta tus caricias, tus regaños, tus besos y abrazos, pero no te confundas, no quiero pedirte que vuelvas, aunque dentro de mi si lo deseo, ya sé que seguiste tu vida sin mí, te veo en cada lugar al que visito y siento que ahí estas, pero sé que eso pasa,  porqué aun te tengo todo el cariño que te daba guardado, pensando que volverás, pero sabes, he decidido aligerar la carga, no solo la mía, la de ambos.

Ahora, te libero de mi, aún formas parte de mi recuerdo, y al cerrar los ojos eres el primer recuerdo que enfoco en mi mente, sigues en mis sueños, pero estoy dispuesta a dejarte ir, a soltar para dejar entrar algo  nuevo, no sé si mejor pero si a mi medida.

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Me valgo de ésta carta para despedirme, no sé exactamente cómo hacerlo, pues hace mucho que tu ya no estás aquí, pero siento que debo hacerlo, creo que debo decirte que te deseo toda la felicidad que puedas encontrar, quiero que sepas que estoy bien, que lo estoy haciendo bien sin ti, que me doliste, pero ya te superé, ahora eres un bello recuerdo que guardaré con cariño, con agrado, sin recelo ni aprensión.

Las letras siempre encuentran lo justo para decir…. Mario Bennedetti tiene las palabras justas que a mí no me salen….

“Te libero de mí, de mis males, de mi mal genio, de los domingos por la tarde en donde nunca puedo más, del odio a mi cumpleaños, de no saber cómo hacer para regalarte algo que no pierdas. Te libero de mi desengaño, de tu karma, de mis novedades, de la contradicción que represento. Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión, de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, sin peinar; Te libero de mi consciencia, del desconcierto a fin de mes, de la caída, de la llegada, de mi huída inevitable. Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras menos.”

Te libero de mi… se feliz, que yo lo seré sin ti.

 



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