Siempre hay gente a la que le tenemos especial aprecio, siempre hay personas a las que tomamos mucho en cuenta para nuestra toma de decisiones, de alguna manera se podría decir que son como nuestros guías, nuestros cómplices, y tomamos muy enserio aquellos consejos y advertencias que nos hacen acerca de lo que nos estamos planteando por hacer, pero tenemos que recordar que son personas a final de cuentas, y aunque inteligentes, también se pueden equivocar, ellos quizás nos digan que no hagamos algo porque creen que es por nuestro bien, por nuestra seguridad, pero ellos viven su vida y nosotros debemos vivir la nuestra.

Equivocarse no es malo siempre y cuando aprendas la lección y la equivocación venga de una decisión que tomaste tu misma, pero ¿Qué pasa cuando por hacerle caso a los demás dejamos de hacer algo que realmente deseábamos?, la equivocación fue por causa de otro y ese tipo de equivocaciones son las que nos cuesta más aceptar, y las que con el tiempo no nos podemos perdonar, no estoy diciendo que sea malo pedir consejo cuando hay dudas en la mente, pero cuando no las hay es momento de actuar.

Hay veces que hacemos cosas que no queremos, o dejamos de hacer algunas que queríamos por no perder el aprecio de los demás, ¿pero qué clase de aprecio se gana con la opresión?, ¿es realmente alguien digno de aprecio si no te acepta por lo que eres en verdad?, no estoy diciendo que sean malas personas, solo que en cada cabeza hay un mundo, y seguramente ellos tengan buenas y quizás muchas razones para presionarte en hacer algo o en que lo dejes de hacer, pero la impotencia de haber querido ir por un camino y haber tomado uno diferente por los demás es algo que de verdad no te deseo, hay muchas personas que escogieron carreras que no les gustaban y ahora tienen una profesión que muchas veces no quieren ejercer, otras escogieron alguna pareja a la que no amaban con la esperanza de aprender a amarla después, pero el amor no es algo que se aprenda, es algo que se siente y ya.

Así que si tus planes no le gustan a nadie, simplemente vete sola, que en el camino encontraras nuevas amistades, amores, en general nuevas personas, que compartan la pasión por aquello que te gusta y entonces serás libre, libre para vivir, para equivocarte, para reír, y al final de tus días al menos te sentirás tranquila, porque no habrás dejado nada de lado y podrás irte en paz.

Autor: Sunky

 



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