Cuando iniciamos una relación es común que tengamos la ilusión de que dure muchos años, quizá para toda la vida, pero hay que ser sinceros, encontrar a la pareja ideal con la cual compartir tu vida para siempre es algo muy difícil, por lo que en cada relación llega el momento en el que tenemos dos opciones por decir: a) “sí, esta es la persona con la que quiero estar y con la que quiero seguir construyendo esta relación”, o b) “definitivamente algo anda mal entre nosotros y no podemos continuar así”.

Terminar una relación siempre es algo difícil. De hecho, puede haber muchos factores por los cuales debes concluirla aún cuando sigas amando a tu pareja, porque, aceptémoslo, el amor nunca ha sido suficiente; hay elementos de convivencia diaria y otras emociones y sentimientos involucrados que definen si una pareja debe continuar o si, por el contrario, es mejor aceptar la ruptura. Sin duda es un asunto delicado, por eso, aquí te queremos ayudar un poco. Lee las siguientes preguntas, y si respondes que sí a todas ellas, probablemente debas plantearte terminar con tu pareja:

¿Sientes que la compañía de tu pareja se ha vuelto molesta?

Si sientes que ya no te agrada pasar tiempo con tu pareja puede que sea porque se ven demasiado. Quizás también hay temas no resueltos, cosas que no estás diciendo y que deberías decir o sentimientos encontrados. Si sientes que has llegado al punto en el que ni hablar sobre lo que sientes ni pedirle que cambie te harían sentir mejor, entonces deberías considerar una opción más radical.

¿Crees que has evolucionado y cambiado pero tu pareja no?

La evolución y el cambio son etapas naturales por lo tanto cambiar, dentro de ciertos parámetros, es lo esperable. Evolucionar es la clave para que la relación se siga moviendo y para que los planes y la energía fluyan, pero a veces nos damos cuenta que nuestra pareja se ha quedado estancada, o peor aún, que nosotros mismos nos hemos quedado estancados. En este momento debes decidir si puedes vivir con ello o si realmente va en contra de todo lo que quieres para tu vida.

¿Sientes que todo, hasta lo más sencillo, se transforma en una discusión?

Si hablar sobre el clima, sobre tus planes para el fin de semana o sobre lo que hiciste en el trabajo es un problema y siempre termina en discusión, ponte alerta. Si sientes que es imposible mantener una conversación normal y llegar a acuerdos y puntos medios, puede que sea hora de realizar un gran cambio. El primer paso es siempre evaluar y luego hablar. Si lo que escuchas no te gusta, entonces quizás debas tomar medidas más drásticas.

 

¿Crees que sus metas personales ya no son compatibles?

Quizás tú querías tener hijos pero él ya no. Quizás quieres irte a vivir al extranjero pero él no. Quizás quieres algo, que es esencial para tu vida, y esta persona no quiere hacerlo contigo. Es una situación delicada, pero cuando llegue el momento tendrás que elegir.

Y lo más importante de todo ¿sientes que la situación no puede ser remediada?

Toda situación puede ser eventualmente remediada. Existe la terapia de pareja, las conversaciones y cientos de otros métodos, pero lo clave aquí es querer. Si realmente no te interesa seguir esforzándote, entonces está claro lo que tienes que hacer. Si por otro lado, sientes que el amor aún es más fuerte, quizás puedas decidir darte una segunda oportunidad.

Recuerda que la decisión está en ti. Sólo tú sabes cuál es la situación de tu relación, cuáles son sus fortalezas y sus debilidades, y, sobre todo, cuánto se aman y cuánto están dispuestos a hacer por mejorar su situación. Si de plano ambos están cansados (o incluso hartos) de la presencia del otro y ya nada les motiva a seguir adelante, entonces quizá sí sea el momento de cortar por lo sano y quedar en buenos términos. Pero si aún queda una pizca de esperanza, podría ser bueno aprovecharla y darse una última oportunidad, total, si ya lo daban todo por perdido, qué más pueden perder. Todo depende de ustedes.

Por mi parte les deseo lo mejor, hoy y siempre.

Autor intelectual: Teresa Donoso



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