En mi vida he sido rechazada en innumerables ocasiones, por diversas causas, en diferentes circunstancias. Antes, cuando alguien de quien yo estaba enamorada me rechazaba, se me solía caer el mundo, mi vida ya perdía todo sentido y significado, y simplemente me derrumbaba, como si ya no hubiera más caminos por recorrer, más personas por conocer, más experiencias qué tener. Y es que ser rechazada duele, desde luego, y duele horrible, aquí, en el corazón, sientes como si te lo destrozaran, te lo rehicieran y te lo volvieran a destrozar, porque tú pones tus ilusiones en una persona y sueñas, sueñas con un mundo para los dos, en el que ambos serán felices amándose, y de pronto te das cuenta que esa persona no comparte tu sueño, que incluso desprecia tu sueño, pues es obvio que te va a doler.

Al ser rechazada, sientes que lo pierdes todo. No sólo lo has perdido a él, sino que has perdido tu capacidad de ilusionarte y de volver a enamorarte. ¿Es así? ¡No! ¡Error! Si te rechazan, no eres tú quien pierde. Es la otra persona la que se pierde de tenerte, de tener una relación con una persona tan maravillosa y hermosa como tú. No dejes que un rechazo lesione tu autoestima, tú vales mucho y tienes que saber que en el mundo no hay nadie tan preciosa y linda como tú. Así que el que verdaderamente pierde es aquel que no se da la oportunidad de conocerte. Y no, tranquila, no lo has perdido todo. Sí, no lo tendrás a él, ¿y qué? Mucho mejor, porque no te convenía alguien que no era capaz de ver en lo profundo de ti al ser maravilloso que tú eres. ¿Para qué quieres estar con alguien que de todos modos no te iba a valorar? ¿Te gustaría tener a tu lado a esa persona a la fuerza? ¿Verdad que no? Así es, porque a nadie nos gustaría que nos forzaran a estar al lado de nadie. Así que tranquila, la vida te está dando la oportunidad de conocer a una persona mejor. Y créeme, aunque ahorita creas que él era el hombre perfecto para ti, no lo es, simplemente lo estás idealizando. Déjalo ir.

Y, como te digo, no lo has perdido todo. Tu capacidad de ilusionarte allí está, sigue intacta, solamente que este dolor temporal que tú sientes por el rechazo te impide verla. Lo mismo con tu capacidad para enamorarte. En cuanto más pronto te des cuenta que tú no has perdido nada con este nimio rechazo, más rápido te repondrás y podrás volver al ruedo, a buscar un nuevo amor, uno que en verdad te valore y te quiera por lo que eres, y, sobre todo, que sepa apreciar no sólo la belleza exterior, sino, sobre todo y mucho más importante, la innegable belleza interior que tú tienes y que proyectas en tu andar, en tu actuar, en tu calidez humana y en todo lo que haces. Tú mereces ser amada, y que una persona te rechace afectivamente no invalida esta verdad irrefutable. Créeme, cuando yo por fin me di cuenta que merecía un amor de verdad, ese amor llegó a mí, porque yo proyectaba seguridad en mí misma, la seguridad de saber que merezco lo mejor. Atrévete a decirte a ti misma: ¡merezco ser amada!



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