Te quiero, no lo voy a negar. Este sentimiento por ti es fuerte, me orilla a pensarte varias veces al día y a veces, es verdad, quisiera salir corriendo, abandonarlo todo, e ir hacia ti, correr con todas mis fuerzas y entregarme a tus brazos, decirte que no puedo más, que soy tuya, que me beses, que me abraces, que me acaricies, que me poseas.

A veces, y sólo a veces, quisiera poder comenzar una relación seria y estable contigo, que todo fuera como en las películas o como en los cuentos de hadas, y ser felices para siempre. Pero luego recuerdo que esa no es mi meta en la vida.

Lo siento, pues aunque admito que lo que siento por ti es muy grande, yo ya estoy comprometida. ¿Con quién?, me preguntarás, si no me conoces ningún novio, ninguna pareja, ningún amante. No, no es esa clase de compromiso. En realidad, estoy comprometida conmigo misma. Y esa, querido, es la más grande responsabilidad que una mujer debe asumir.

Cuando pensamos en un compromiso, inmediatamente se nos viene a la cabeza el deber que uno tiene para con otra persona, como un matrimonio o contratos legales de diversa índole. Pero el más grande compromiso que uno puede asumir no requiere de ninguna firma ni de ningún papel o notario que lo avale, sin embargo tiene las más enormes responsabilidades. Es el compromiso con uno mismo. Desde que nacemos, estamos de algún modo comprometidos con la vida, aunque quizá al principio no somos conscientes de ello. Poco a poco nos vamos dando cuenta de nuestro deber hacia nuestra propia existencia, por ejemplo, al ser hijos debemos ser obedientes y bien portados, no porque nuestros padres nos obliguen, sino por nuestro bien, para ser personas íntegras en un futuro.

Al volvernos independientes, sin embargo, tenemos la oportunidad de hacer un pacto con nosotros mismos y asumir un compromiso mayor: ser la mejor versión de nosotros mismos, superarnos cada día.

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Por eso, mi vida, tú no entras en mis planes. Tengo muchos proyectos que cumplir por ahora y no puedo, simplemente no puedo atarme a una relación que me absorba parte del amor que me puedo dar a mí misma. Y no lo tomes a mal, no es egoísmo. Es que en esta etapa de mi vida simplemente no puedo, entiéndelo, por favor. Soy una mujer viajera, exploradora, aventurera, un espíritu libre comprometido única y exclusivamente consigo mismo.

No descarto que en un futuro pueda establecerme y forma una pareja estable, pero hoy por hoy no es mi momento, lo lamento si eso te causa dolor, pero tienes que entender que mi libertad está antes que nada.

Te deseo lo mejor y ojalá encuentres a la mujer que ya haya pasado por la etapa que yo apenas estoy cursando, y que esté en el momento preciso para darte todo su amor. Mientras tanto yo me voy, que el horizonte de la vida me espera.

Autor intelectual: Erika Laguna



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