La infidelidad es un tema que anda en boca de todo mundo. ¿Será porque a todos nos han sido infieles alguna vez? Si tú no lo has vivido, al menos conoces a alguien que lo ha hecho, de seguro. Y si alguna vez alguien te ha contado que le han sido infiel, seguramente notaste en su mirada un tono de tristeza y decepción. Y es que cuando alguien te traiciona, te cala en lo más profundo del alma. Es lamentable que incluso en las mejores parejas, en aquellas que uno diría que son fieles hasta la muerte, se den casos de infidelidad.

Hay quienes dicen que se puede engañar a la pareja aun amándola. Yo digo que no es posible. Quien ama no traiciona. Quien ama no es infiel. No hay pretextos ni excusas. ¿Para qué engañar si es tan fácil decir “hasta aquí llegamos”? Cuando ya no hay amor, cuando la ilusión se ha esfumado, lo mejor es terminar.

El pretexto de muchos infieles es: “estaba confundido, no sabía lo que hacía, te lo juro, no era dueño de mis actos”. Esas son excusas tontas de personas que no tienen los pantalones para asumir un compromiso de verdad. Las personas se dividen en dos categorías: las que saben amar y las que no. Los infieles entran en la segunda categoría. Sencillamente no están dispuestos a entregarse al otro así como el otro se entrega a ellos, les da miedo la responsabilidad que conlleva una relación de pareja seria. Eso sí, sólo buscan placer y satisfacción propia sin detenerse a pensar si están lastimando a los demás.

Personalmente no entiendo cómo es que hay personas que no respetan la historia de amor que están viviendo. Y es que hay quienes se entregan por completo, aman de verdad, lo dan todo por el ser amado y lo único que piden es fidelidad, personas nobles que merecen un cariño sincero… desgraciadamente esas personas muchas veces terminan al lado de alguien que no sabe respetarlas y que las traiciona a la primera oportunidad.

Lo peor es que cuando ocurre una infidelidad, la víctima siempre se pregunta: ¿en qué falle?, ¿qué hice para merecer esto? ¡No, alto ahí! Entiéndelo bien, tú no fallaste, te fallaron. Menos aún, no dejes que te culpen a ti. Ahora, viéndolo bien, te hicieron un favor, pues te demostraron que no te amaban y que no valoraban el amor que tú les dabas. Te han dado la oportunidad de que emprendas el vuelo y vayas en busca de alguien que sí te ame, sí te respete y sí te sea fiel.

Por favor, no caigas en la trampa de perdonar la infidelidad. Los infieles no cambian. Si lo hicieron una vez, lo volverán a hacer otra y otra y otra más. Ellos sólo piensan en sí mismos, son egoístas por naturaleza. Sí, se calmarán un tiempo, el suficiente para que tú vuelvas a confiar, pero, ¿adivina qué?, en cuanto menos te lo esperes, ¡saz!, otra vez te pondrán el cuerno. Así son ellos. Bien dicen que genio y figura, hasta la sepultura.

Con los infieles no aplica lo de “todos merecen una segunda oportunidad”. Si no aprovechó la primera, ¿quién te asegura que aprovechará la segunda? Si vas a perdonar, primero piensa: ¿estás lista para correr el riesgo de que te vuelvan a engañar? ¿Podrás vivir con el miedo todos los días de que vuelva a suceder?

Yo creo que, en vez de estar pensando en la persona que te engañó, tienes que empezar a pensar en ti. ¡Ámate, respétate y valórate! Es difícil superar una infidelidad, lo sé muy bien, duele y es un dolor que no se va de la noche a la mañana. Es similar a cuando fallece un ser querido, necesitas tomarte un tiempo de duelo, aceptar la pérdida y comenzar de nuevo. Pero tampoco es para que te mueras de sufrimiento y te pases las noches enteras llorando por un hombre que no lo merece.

Si el infiel rompió tu corazón en mil pedazos, vuélvelos a juntar y ármalo de nuevo. El corazón es moldeable y se adapta, y sabe cicatrizar bien las heridas de amor. Sí, así es tu corazón, el que es fuerte, el que sabe entregarse, el que no traiciona, el que no ama a medias, el que merece otro corazón que lo ame igual y que le sea fiel y leal.

Recuerda que tienes al tiempo de tu parte. Poco a poco, las heridas irán sanando. Día a día serás cada vez más fuerte y llegará el momento en que estarás lista para entregar tu amor nuevamente. Solamente recuerda no confiar ciegamente, que les cueste trabajo obtenerte. Fíjate bien que la persona a la que te vayas a entregar esté dispuesta a entregarse también a ti, y que ambos se comprometan a respetarse a sí mismos, al otro y a la relación.

Una infidelidad es difícil de asumir y realmente duele, pero nunca es imposible de superar. Que no se te olvide que tú vales mucho y que mereces un amor de verdad.

 

Autor: Stepha Salcas



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