Qué difícil es encontrar la voluntad de dejar ir a personas o situaciones que en algún momento, han sido parte importante de nosotros, de nuestra vida. Y es que decir adiós, implica la capacidad de caminar sin volver la vista atrás. Arrancar del corazón a alguien con quien día fuimos muy felices. Quitarse costumbres, sueños y esperanzas. Deshacerte de fotografías, números telefónicos, detalles personales y todo tipo de recuerdos. Es comprender desde lo más profundo de nuestro ser, que nada es eterno y que no todo lo que llega a nuestra vida, es para quedarse, que hay cosas que no pueden ser, aun cuando las amemos demasiado.

Pero es más doloroso intentar retener a quien no se quiere quedar, aferrarnos a quien ya no es feliz a nuestro lado o ya no nos hace felices, a quien ya no suma en nuestra vida, a quien no nos permite avanzar y evolucionar, a quien ya no le brillan los ojos al tenernos de frente. Y no tiene por qué haber culpables, ya que si todo en esta vida está en constante cambio, es normal y muy probable que las personas y las situaciones, también lo estén. Por lo tanto, de nada vale estancarse en una situación o sufrir para mantener vivo lo que ya ha muerto.

Irónicamente, dejar ir requiere un gran valor, un carácter de acero y una buena autoestima para defender sobre todas las cosas y no dejar pisar, nuestra dignidad. Aferrarse a lo que ya no es, causa un daño irreversible a nuestro amor propio, ya que estás entregando el poder de tu infelicidad a otra persona.

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Por eso, si te amas, déjalos ir, pasa la página del libro y empieza a escribir nuevos capítulos en tu vida, abre la puerta a nuevas y enriquecedoras experiencias. El haber vivido esa experiencia, fue maravilloso y seguramente, te dejo innumerables cambios en tu vida. Toma lo bueno y genera el impulso necesario para salir de allí.

Si te amas, déjalos libres y cura tus heridas, recuperar tu esencia, la persona que eras antes, y sobre todo, crea la persona que deseas ser ahora. Agarra el valor necesario y diles adiós para que mejores cosas lleguen a ti: Tú no eres ninguna víctima, eres la protagonista de tu vida, capaz de aprender de lo vivido y capaz de convertirse en lo que deseas ser.

Si te amas, deja ir a quien no te necesita, deja ir todas esas emociones negativas que impliquen seguir aferrada a quien, de algún modo, te hace daño. Es liberador y te aseguro, que todo esto, te permitirá avanzar más ligera.

Sólo cuando te ames lo suficiente , podrás decir adiós, porque automáticamente sabrás que mereces algo mejor en tu vida. Separarte de alguien con quien ya no tienes futuro, es un egoísmo sano que mejora enormemente tu salud emocional. Sí, sí duele, y mucho, pero hacerlo a tiempo, puede evitar muchos malos momentos más adelante.

Cuando el amor termina, no importa lo que hagas, esa persona ya no te ama y cualquier excusa que encuentre, para ella será un razón suficiente para alejarse. En cambio, existe la posibilidad de que otras te amen tal como eres, enterita, con todas tus imperfecciones. Personas que son capaces de superar cualquier obstáculo con tal de estar contigo, de acortar distancias, de resolver diferencias, de sanar heridas y de caminar al lado tuyo.

Decir adiós, no siempre es huir, a veces simplemente es decir “debo salir adelante” porque te amo, pero me amo más yo.

 

Autor:Karla Galleta



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