Para el día que no se encuentre contigo, la extrañarás tanto y la amarás más de lo que pudiste pensar, y ese día sentirás el dolor de haber perdido al amor de tu vida.

Ella comienza a mirarte de una forma tan extraña, de una manera inexplicable incluso para ella. La forma en como enrolla sus brazos en tu cuello, seguido de una sonrisa que no tiene fin, que ningún ser humano que se encuentra a su alrededor se la podrá quitar.

Sin embargo tú con tu mirada tan perdida en todo el mundo, no sabes si abrazarla, besarla o simplemente dejar que ella te ame a su dicha.

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Tu mirada sigue perdida, ¿es tan difícil mirarla y decirle que la amas?, pero decides seguir viendo tu mundo a través de los vidrios de tus lentes.

Con dificultad le das un abrazo, tus besos se ven vacíos, sin amor, sin sentido. Dime, ¿la rutina te ha aburrido?, ella insiste en darte su amor, sonríe, se le nota que te ama, que está perdidamente enamorada y tú no la puedes ni mirar… Algo no está bien en ti, algo más no te deja disfrutar esos momentos tan significativos, toma ese sentimiento y ¡haz algo con él!, no pierdas más tiempo teniendo esa mirada absurda.

En cambio ella sigue ahí, te muestra su amor, deja esa indiferencia que hasta un ciego notaria. Agárrala de la mano, se sinceró, dile algo, pero no dejes que tu indiferencia siga, una indiferencia que ella nunca entenderá.

Da todo o no des nada, siéntela de otra manera, no es algo normal en la vida, porque si piensas que ella estará ahí siempre, debo decirte que así no será… Y para el día que no se encuentre contigo, la extrañarás tanto y la amarás más de lo que pudiste pensar y ese día, amigo, sentirás el dolor de haber perdido al amor de tu vida.

Artículo por Carolina Núñez



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