Ven, vamos a platicar, se un hombre, fájate el pantalón y mírame a los ojos. Veo el miedo en tus ojos porque sabes que mi mirada se defiende. Ambos sabemos que si me miras, no me callo. No tengo porque ser compasiva, después de todo así no es como te gusta.

Aunque mi mirada se defienda, mi corazón está por rendirse, pero no es así como obtendrás tu victoria, tendrás que pelear más, no soy un hueso fácil de roer porque las cosas no siempre son como uno quiere.

Tú sabes muy bien que es lo que busco, no es lo que ofreces, eso es poco, necesito más y sé que puedes darlo. Exijo más de lo que das y lo hago porque otras lo reciben, entonces ¿Por qué yo no? No se supone que yo debería de gozar de más privilegios.

Donde queda el hombre que su posicionaba arriba, abajo, donde fuera necesario, yo no veo al chico que un día conocí y ya que te has vuelto el doble de lo que eras, entonces so escatimes lo que me pones sobre la mesa.

Todo tiene una forma de juego y todos vamos para adentro, dispuestos a perder o ganar, pero jamás dejamos de jugar. No pierdas el ritmo de mis pies, porque mis piernas son rápidas y si te quedas atrás, nadie regresará por ti.

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No te permitas sentir ese temblor cuando tengas miedo, te mostraste como un hombre hecho y derecho. No me vengas con tu cara y matices de colores pastel, ese no es el hombre que me presentaste. No voy a dejar que mi corazón flaquee porque no es así como me enseñaste que debe ser el amor.

Siempre me hiciste ir con pasos grandes y firmes, con pies fuertes, bien clavados en la tierra. Así que nada te va a salvar del destino que decidimos, no saques tu bandera blanca antes de tiempo, lucha un poco y dame guerra.



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