Este post aplica para hombres y mujeres de igual manera. Pues ambos tenemos igual capacidad para amar, pero también para lastimar, sería una hipocresía negar esta realidad.

Siempre he creído que es cuestión de valores, atreverse a hablar con la verdad, decir las verdaderas intenciones con total honestidad. ¡Total ¡creo que es mil veces preferible decir que solo quieres jugar, a inventar todo un teatro que al final y por obvias razones, siempre terminará mal.

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Hay a quienes les gusta correr riesgos, jugar el  juego aquel de tener más de un amor, ser aventura, ser mentira, ser engaño, ser traición.

Me pregunto que ganan con lastimar un corazón, crear ilusiones, y hacer promesas que al final se romperán, sin poder evitarlo, dolerán.

Creo que no hay nada peor que esta forma tan cobarde de actuar, a veces creo todo es en afán de elevar el ego, pero en realidad es solo una muestra más de inseguridad.

Probablemente mis palabras no sirvan de mucho, pero no está de más expresar que a final de cuentas el cobarde que miente, es quien  pierde más.

Que lastima que haya personas que no sepan valorar el amor que les dan.

Por supuesto no es mi intención juzgar, cada quien es dueño de sus decisiones, cada quien deberá lidiar con las consecuencias de sus errores, de su vileza, de su falta de sinceridad.

Estas últimas palabras van dirigidas a aquellos que se preocupan tan solo por sí mismos y no por el daño que causan a los demás:

Si no respetas una relación ¡No la tengas!

Créeme que no faltará, quien si sepa valorar a la persona que dejas escapar, puedes estar seguro que tarde o temprano, el karma te lo cobrará.

Autor:    Laura He.



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