Aun puedo recordar ese frío que recorría por mi piel, esa sensación de olvido, esa inconmensurable tristeza que apagaba mi mirada y que siempre me hacía mirar hacia el suelo, aun al recordar aquellos momentos siento que mis lagrimas se escapan, aun puedo recordar mis débiles latidos y como me aferraba a una existencia que no tenía un sentido ni un fin, simplemente veía pasar los días sin que ninguno significara nada en realidad, realmente en ese momento pude caer en lo más vil, pude convertirme en una escoria de persona, porque ya nada me importaba, pero gracias a Dios no fue así.

Continué sobreviviendo sin saber realmente porque, la herida había sido tan severa que pudo incluso ser fatal, pero aun con el corazón desangrándose de algún lado cogía fuerzas para seguir adelante, sin expectativas de nada, sin siquiera el sueño de que todo eso algún día terminara y mucho menos iba a pensar en algún día volver a ser feliz, creí que mi existencia había entrado en un bucle infinito de sufrimiento del cual no escaparía hasta que el creador reclamara mi vida, era un muerto en vida realmente, mi mundo era completamente gris y me daba igual lo que pasara o dejara de pasar.

Perdí la capacidad de sentir el calor de aquellas personas que me amaban, de aquellas a quien realmente les importaba, solo era una carga para ellos, porque aunque no dependiera económicamente de nadie, sé que les preocupaba en exceso, imagino que ellos me creían capaz de terminar con mi vida, y curiosamente aunque no pude haber caído más bajo, esa idea nunca me paso por la mente, creo que debo agradecer a mis padres por la educación que me dieron, que en esos momentos de obscuridad era una pequeña flama que me dio la luz necesaria para no cometer peores errores los cuales pudieron haberme hundido en una situación peor.

Cuando llegaste a mi vida, yo realmente no esperaba nada bueno de ti, te dije que si, simplemente porque no tenía las energías para estarte diciendo a cada rato que no me interesabas, eras tan obstinado que creí que dejándote entrar en mi vida verías el desastre que era y saldrías corriendo, yo nunca espere que nadie viniera y me rescatara, pero a pesar de que era imposible para nadie hacerme feliz, tuviste la sensibilidad suficiente para ayudarme a salir de toda esa porquería en la que estaba metida mi cabeza.

Debo aceptar que tu paciencia fue admirable, creo que si yo hubiera estado en tu lugar me hubiera ido al instante, pero tú te quedaste y borraste de mi vida esa melancolía que nadie más pudo ayudarme a superar, yo en lo personal no creo que nadie pueda hacerte feliz, creo que el lápiz que escribe la felicidad en nuestras vidas solamente puede ser usado por uno mismo, pero debo aceptar que fuiste el borrador que elimino  mi tristeza y habiéndome liberado de ese tormento, yo pude escribir mi propia felicidad a tu lado.

Autor: Sunky



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