Amar es para valientes, porque no hay amor sin riesgo, sin peligro a la exclusión, al aburrimiento. Un amor perfectamente predecible es por definición aburrido. ¿Miedo a perder la certeza? Lo siento, no hay nada seguro en los temas del amor. Déjate llevar por la ola.
– Walter Riso.

Hay quienes creen que para amar no se requiere de esfuerzo, pero cualquiera que haya amado alguna vez dirá con seguridad, todo lo contrario. Porque el amor podrá ser espontáneo, revolucionario, mágico, peligroso, inclusive, inmortal, pero sobre todo, tiene que ser valiente.

Entonces ¿El amor es sólo para valientes? o ¿Para qué clase de personas es el amor? En definitiva, sí, el amor es sólo para los que se atreven y lo pienso así porque al momento de iniciar una relación los riesgos de perder son enormes, aunque esos riesgos son directamente proporcionales a los beneficios cuando la relación es prospera.

El amor puede ser tan sublime para algunos como infernal para otros, es por eso que arriesgar el todo por el todo, es un reto sólo de valientes. Me parece absurdo pensar en “amar” y no poder realmente amar, ser amado y no amar, amar a medias tintas, amar con condición, amar con miedo, con pretextos, con auto justificación. Indudablemente, el amor tiene un precio que pagar, ya que muchas veces hemos sido lastimados por amar hasta el extremo y eso nos provoca confusión, miedo y dudas, pero en la vida como en el amor, no hay garantías ni certezas de nada.

Es cierto que cuando amamos a alguien siempre existirá miedo de que algo salga mal, y es normal, el miedo es una reacción instintiva que todos hemos sentido alguna vez, pero el problema es cuando nos centramos demasiado en ese sentimiento desagradable provocado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente, futuro o hasta pasado. Hay quienes incluso, viven de sentimientos pasados y no pueden avanzar porque el miedo los paraliza debido a las malas experiencias que han tenido en sus relaciones y no saben, ni siquiera se imaginan, de lo que se están perdiendo por vivir en la creencia de que el fracaso volverá a tocar la puerta.

El amor es sólo para valientes, porque no sólo es un sentimiento, es un verbo que se manifiesta en hechos concretos. El amor sin actos es una amor etéreo, carece de su esencia, todo aquel que empieza a justificar el amor, es decir, un amor que encuentra excusas y pretextos, deja de ser amor, porque no se puede decir “te amo, pero no puedo ahora…”, “te amo… y por lo mismo te dejo ir, porque no quiero hacerte daño”, “te amo… pero nos encontramos en el momento equivocado”, etc. Que pena que se digan tantas mentiras en nombre del amor, tantos discursos demagógicos verdaderamente loables, cuando todos sabemos que el “amor” que encuentra una excusa, que no busca el sacrificio, que no esta dispuesto a consumir el corazón, es un “amor” Light; porque más triste es un amor sin respuesta, un amor que no pueda manifestarse.

Y no hace falta pintar un mundo de color de rosa, sólo se necesita ponerle valor. No de ese que los cobardes y los tontos venden. Sino de ese valor que se necesita para comprender que el amor, la mayoría de las veces, cuesta mucho esfuerzo, algunos golpes (metafóricamente hablando), ganas de salir corriendo algunas veces o mandar todo a la mierda. De ese que cuesta algunas noches en vela, pero sobre todo, cuesta ponerlo por encima de todo. Encima de la espantosa rutina, el aburrimiento, la seductora tentación, las dañinas amistades, la flexible voluntad, los “nosotros ya no” y hasta de los secretos compartidos.

Porque llegará un momento en donde se olviden los besos de buenos días o de buenas noches, donde ya no vayan de la mano por la calle, donde no habrá cine los viernes, donde ya ninguno de los dos cierre la puerta del baño, donde sientan apatía para arreglarse para ir a dar una vuelta, donde ya los piropos no caen ni por error, donde un paraguas ya no se comparte, donde ya no hay tiempo que perder, mucho menos para las tonterías porque todo se vuelve practico, el que la hace la paga y ni que decir de la falta de intimidad. Llega un momento en que los pequeños gestos que marcan la diferencia los vamos matando poco a poco. Y es precisamente ahí, cuando el amor auténtico surge con la fuerza de la audacia, el atrevimiento y la osadía y te impulsa a correr riesgos para seguir luchando por lo que amas.

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Y es que una cosa es querer y otra muy distinta es amar. Querer es facilísimo, todos de alguna manera, somos capaces de, en mayor o menor medida, sentir amor por alguien. Pero amar de verdad, y luchar con todas tus fuerzas por ese amor, ya es otra cosa ¿Qué se puede perder si se atreven a dar todo por el todo? Puede que mucho, pero no tanto comparado con vivir toda tu vida con el tormento del: ¿Y qué hubiera pasado si me hubiera atrevido? Que agobio no arriesgarse a algo maravilloso que pudo haber sido, que pudo haber funcionado.

El amor no es un terreno fácil, pero si quieres una relación DE VERDAD, tienes que apostar al 100%. Tienes que dejar de aferrarte al miedo de perder, salir de tu zona de confort, porque el miedo en el amor, cualquiera que sea su origen, es una carga enorme, un obstáculo para el desarrollo de cualquier relación. Liberarse de él es fluir, abrirse naturalmente hacia un vínculo pleno y saludable, porque de lo contrario, te marchitarás tú mismo, porque te estarás abandonando, mintiendo y traicionando, y negándote la felicidad sólo por no tener el valor de jugártela por ese amor.

Yo soy una convencida de que todos los seres humanos sabemos qué decisiones debemos tomar para alcanzar la felicidad, pero no siempre estamos listos para tomar esas decisiones, porque incluso le tememos a la felicidad. Creo que el amor es para valientes, pero sólo cuando uno sabe que esta eligiendo a una persona para compartir horas, días o años, es indistinto el tiempo, porque no sé si existe el amor para toda la vida, pero sí el amor verdadero y este no siempre va de la mano con el tiempo. Lo importante aquí es amar porque quieres dar amor a esa persona que es distinta al resto, que tiene algo especial. Así que si el amor toca a tu puerta, te recomiendo que abras, porque si es verdadero amor, es un regalo, y quién sabe quien estará dispuesto a ofrecer su corazón otra vez de esa manera. ¡Tan lindo que es amar y ser amado!

El mundo, el de verdad, es de los auténticos , de los valientes, los demás quizás vivan y lo habiten de una forma que yo jamás podré entender, con cierta comodidad y bastante cobardía, pero no olvidemos que eso también tiene su precio, un precio para mí muy alto y que desde luego no pagaría, simplemente porque la comodidad y la cobardía ¡ no existen en mi vida! Yo quiero un amor valiente y libre, que asuma el riesgo de amar con las consecuencias que le son propias y teniendo conciencia de que somos nosotros quienes inventamos y reinventamos el amor que vivimos. Y sabiendo que individualmente somos responsables de nuestra propia felicidad.

A cada quien nos corresponde vivir como un caudillo o un cobarde, como un conquistador o un conformista, como un ser excelente o como un mediocre que no se atreve a dar la vida por lo que lleva en el corazón.

 

Porque al final importa una mierda si las cosas no salen como queremos, porque vale más tener cicatriz por valiente, que piel intacta por cobarde.  

– Benjamín Griss

 

Autor: Karla Galleta

 



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