Seguir el contorno de las cosas sin salirse de los bordes no es cuestión de pequeños que aprenden a colorear, resulta que en realidad es una gran lección de vida.

Cuando era niña, mi familia se encargó de hacerme segura y feliz, me hicieron sentir amada,pero, “tenía que crecer”…. Con el paso de los años, las decepciones y desilusiones no se hicieron esperar, no solo en cuestiones de relación de pareja, sino el amor en general, así fue como mi caparazón se hizo duro, odié el sentirme vulnerable por lo que guardé todas emociones que una vez tuve a flor de piel, ya no lloraba a la menor provocación y mucho menos echaba a la suerte mis “te quiero”, crecí con la idea de que vivir así me alejaría del sufrimiento, simplemente, dejé de sentir.

Poco a poco me convertí en un ser duro, algo malhumorado, realista y sumamente despreocupada por encontrar el “verdadero amor”, me prometí seguir mis convicciones sin comprometer mi libertad.

Mi sistema iba marchando a la perfección, pero en un momento de flaqueza, permití que entrará el a mi vida, cuando lo conocí, todas mis partes estaban rotas, él era muy guapo, seguro de sí, trabajador, independiente, y con novia, era perfecto para mí, pues él no iba a dejar su estable relación y sinceramente no quería que lo hiciera, lo nuestro era la sincronía perfecta entre lo prohibido y la barrera que me protegía del sufrimiento, nos hicimos grandes amigos, y por poco más de un año, siempre estaba para mí, y me escucho llorar más veces de las que lo ha hecho mi mejor amiga.

Enamorada

Un día sin más algo me hizo mucho eco, “no podía quererlo”, y decidí dejarlo, sacarlo de mi vida pues ya no lo necesitaba, por ruin y cruel que resulte, lo usé para sanarme y el trabajo estaba hecho. Muchas veces trató de persuadirme, quería que me quedara con él, he de confesar que casi lo logra, pero entonces, lo dijo, temeroso y tartamudeando, me dijo que me amaba, y solo pude salir corriendo.

Aún recuerdo con mucha ternura sus palabras, sin embargo yo no quería que me amara, su amor no me servía para absolutamente nada, empezamos y forjamos nuestra relación en mentiras, él tenía un fuerte compromiso, por eso fue que no pude enamorarme jamás de él, y lo dijimos claro, no sé qué pasó.

No me di tiempo a pensar, pero seguro lo lastimé con mi tajante decisión, pues siempre fue muy hermético con sus sentimientos me di cuenta que me dijo “te amo” con el corazón en la mano, sin embargo, desde el comienzo, dejamos claro que no era válido enamorarse, pues claro le dije que no era de las que se quedan, que no se enamorara. Con él aprendíjustamente lo que no quierosi es que los sentimientos regresarán a mí, aprendí que no quiero quedarme con alguien solo porque ya estuvimos mucho tiempo juntos y conozco a todos en su familia, o porque siempre está y en mi casa les cae bien. No quiero entregarme a medias y que el amor no se comparte.

Con ese intento de relación, comprendí que si quiero colorear de manera perfecta mi vida, sin lágrimas que fraccionen la obra final, debo seguir las rayitas y no salirme de los bordes.

Artículo original : Belissa Fux

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