Las últimas semanas no han sido fáciles. No logro comprender por qué si nos amamos nos resulta tan complicado entendernos. Estamos a la defensiva la mayor parte del tiempo. Los mínimos errores que solemos cometer los hacemos enormes y nos es tan fácil lastimarnos, herirnos con palabras, con reproches que nos van desgastando de a poco. Y, ¿a qué grado? ¿Hasta dónde queremos llegar con esa actitud tan negativa que los dos hemos adoptado?
Puedo notar el cansancio en ambos. Nos es tan difícil resolver nuestros desacuerdos. Ahora optamos por dejarnos de hablar la mayor parte del día. ¿Por qué no resolverlo al instante?, ¿por qué no aceptar nuestros fallos? Quizás dejamos pasar horas para ver quién tiene más o menos orgullo, ¡sí!, estamos jugando a retarnos, a medir nuestro orgullo y si el salir victorioso implica perderte, prefiero mil veces declararme perdedora cuanto antes.

Si me amas

Sé que ninguna relación es un cuento de hadas. Porque por más hermosa, más duradera o sólida que ésta sea, siempre existen baches. Mismos que ayudan a fortalecer la relación y a valorar esos pequeños momentos tan maravillosos que se viven juntos.  Pero, ¿por qué nos hemos estancado en esos baches?
No logro digerir la situación. Me está comiendo de a poco el alma y eso lastima como no tienes la menor idea. Dices ya no entenderme más y noto tu desilusión hacia mí. Y me pregunto si tienes la certeza de que tú eres el mismo que yo conocí y del cual sigo enamorada perdidamente. Porque es tan fácil señalarnos o juzgarnos sin antes consultárnoslo. Quizás no me entiendes porque sí, efectivamente yo sé que he cambiado; también lo has hecho. Quizás porque seguimos creciendo y madurando. Mientras yo te he incluido en todos mis planes a futuro, me he dado cuenta que en los tuyos sólo existes tú. Y, ¿cuándo dejamos de ser un “nosotros”?
Porque sin previo aviso has tomado decisiones que hacen modificar aquellos planes que con tanta ilusión hicimos un día. Porque ahora te cuesta tanto recordar a aquel hombre tan arriesgado que viajaba horas y horas sólo por ir a verme un par de días. Aquel hombre que un inesperado día se mostró tan enamorado y decidió pedirme ser su pareja de por vida, su esposa, la madre de sus hijos. Porque ahora simplemente te es más fácil llenarte de pretextos y evadir temas apagándome las ilusiones. Has cambiado, sabes… Y ¡te extraño tanto!
Yo por mi cuenta me lleno de reproches, de amargas discusiones, de celos que terminan en peleas y contribuyo a tu lejanía. Pero como logro ser la de antes si tampoco lo eres. Cómo lo logro si te he pedido me ayudes y, en la menor provocación huyes. No soy perfecta. Mis cicatrices, mi inexperiencia y los miles amargos recuerdos que tengo no me ayudan. Jamás he amado como he logrado amarte a ti. Incluso antes de ti, ni siquiera había amado. Tenía un concepto del amor totalmente erróneo, que bastó conocerte para entenderlo todo. ¡Pero sigo aprendiendo, sabes!, no puedo tener bajo control todo de la noche a la mañana. Sigo inexperta, sigo con miedos, con dudas, con cicatrices, pero ¡tuya! Pidiéndote a gritos que me enseñes a amar, que no me sueltes por más complicadas que se pinten las cosas, y en vez de sentirte más cerca, sólo te alejas.

Si me amas

Extraño los momentos en que pelear significaba hacernos una carta, una foto, un vídeo o simplemente una llamada que nos pintara una gran sonrisa en el rostro y borrara el mal rato. ¿Desde cuándo te es más fácil agrandar mis defectos y echármelos en cara? ¿Desde cuándo me es más fácil herirte con mis palabras? Odio esa parte de nosotros que tan sólo nos lastima y va rompiendo de poco nuestra historia. Con o sin problemas sigue siendo NUESTRA historia.


Tienes muchas cosas en la cabeza, muchos problemas externos, presión por la escuela y el trabajo, lo puedo entender porque TODOS pasamos por lo mismo, no solamente tú. Y ¿nosotros?, para cuando crees conveniente pensar en nosotros sin llegar al extremo de que terminemos diciéndonos adiós definitivamente. Tus palabras me dan esperanzas y tus acciones me las apagan. Nos vas dejando para luego por creer que estamos bien y que tus demás problemas y ocupaciones necesitan y merecen más de ti. Por sentirte tan seguro de que me tienes aquí.
¿Qué te hace pensar que no somos más importante NOSOTROS que todo lo demás? No te has dado el tiempo siquiera de averiguar que estando a mi lado de lleno quizás un par de días nos podría salvar, incluso borrar de tu mente todo lo demás. Tu mejor solución es escudarte de pretextos y yo vuelvo a lo mismo… ¡EXTRAÑO AL HOMBRE ARRIESGADO QUE ME CONQUISTÓ!
No sólo yo estoy saliendo lastimada, también tú. Nuestros días felices juntos son contados. Nuestras horas platicando cada vez son más escasas, al igual que las risas, los besos, las llamadas y los mensajes. Has optado por irte a dormir sin decirme hasta mañana… Sin decirme que me amas.
Sin embargo, aquí sigo, sin dejarte de escribir. Sin dejarte de pensar un solo segundo del día. Sin dejarme de preocupar si estás bien, si estás mal… Sigo sin dejarme de dar por vencida. Y a veces suele parecer lo contrario, lo sé. Porque me es más fácil romper con todo que afrontar las cosas. Pero, ¿has preguntado por qué lo hago? ¡No puedo yo sola!, me es complicado luchar por los dos.

En repetidas ocasiones he querido huir, desaparecer y no volver. Me aterra, me duele y me supera tu desinterés. El no saber hacerte comprender que te necesito… Aquí… Conmigo. Y cada vez que tiro la toalla te haces presente haciéndome tomar la batuta nuevamente. No logro irme del todo, por eso vuelves a convencerme. Y no te es tan difícil, porque por más difíciles que se pinten las cosas, por más baches que aparezcan en nuestro camino TE AMO. Como sólo tú me has enseñado y como mi torpe corazón ha logrado aprender en este tiempo juntos. Realmente no quiero perderte, pero me canso de ceder. Me canso de que si yo he perdido mi orgullo por ti, te sea tan difícil hacer lo mismo. Me canso de ironías, de preguntas sin respuesta, de promesas que no se cumplen, de tenerte tan lejos, de no poder mirarte siquiera por un computador, de mensajes fríos, de aceptar tus excusas, de ver pasar nuestras fechas y que no estés a mi lado.
No es fácil. Pero tampoco me sería fácil dejar irte. Sigo en combate luchando por salir victoriosa. Porque al final del día vuelvas a ser el de antes. Porque al caer la noche te mire dormido a mi lado. Porque al fin estés parado frente a mi dispuesto a cumplir todos nuestros planes y sueños que nos hacía tan feliz imaginar.
Aunque demuestre lo contrario ¡NO ME QUIERO RENDIR! No me importa averiguar quién puso más, quién puso menos. Quién hace o quién dice. Estamos aquí. No hay más oportunidad que el ahora. Si seguimos dejando todo para mañana puede que sea demasiado tarde. Sería una lástima que un amor tan grande tenga final. Aún me amas, yo lo sé, lo sé de la misma manera que tú sabes que te amo. Sigo deseando con todo mi corazón te decidas a luchar por mí, por nosotros. Yo sola ya no puedo. Voy quedándome sin armadura, voy desgastándome cada vez más y temo perderme al grado que si un día tú decides ponernos por encima de todo, mis fuerzas se hayan agotado.

3

Somos uno, ¿lo recuerdas? Siempre ha sido así. Porque no logras ver lo mal que estoy y la falta que me haces. Porque no logras ver que me están acabando las peleas, las promesas rotas y tu ausencia. Estoy aquí, ¡MÍRAME! Nos merecemos ser felices. Merecemos estar juntos. Volver a ser los de antes.
No puedes decirme que no nos echas de menos. Que no echas de menos nuestras pláticas por la madrugada. Las risas por mis pésimos chistes. Las burlas y bromas que nos hacíamos el uno al otro. Los besos y caricias imaginados. Los detalles que nos hacían amarnos aún más. Las horas que corrían sin parar y que no lográbamos sentir por la simple razón de estar juntos, amándonos. Extraño disfrutarnos, seguirnos conociendo, creciendo… JUNTOS.
Seguimos siendo uno. No puede ser diferente. Tú eres mío y yo soy tuya, ¿acaso lo olvidaste? Estamos hechos el uno para el otro. Eres mi hilo rojo. Mi alma gemela. Mi otra mitad. Nos complementamos… Nos amamos. Hacerlo nos salía bastante bien, ¿lo recuerdas? Así fuimos, somos y quiero que sigamos siéndolo. Así nos recuerdo y nos echo tanto de menos. Por eso sigo aquí. Sin rendirme, pidiéndote que tampoco lo hagas. Te quiero de vuelta. Conmigo. El de antes. El de siempre.
Sálvame. Sálvanos. No sigas dejándome luchar sola por nosotros. Vuélveme a conquistar. Inténtalo. No te rindas… Deja de huir. De tener miedo. Ven aquí conmigo. Aquí perteneces, a mi lado. Sé que aún tenemos mucho por dar. Mucho camino que recorrer y sinceramente quiero que sea de tu mano. Lo nuestro no puede tener final. Elígeme a mí. Ya no más a tu miedo, a tus problemas.

Sigo aquí mi amor, esperándote cada día y cada noche con los brazos abiertos. Amándote como sólo tú me pudiste enseñar.

Autor : Stepha Salcas



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