Siempre me han dicho que tengo cierto talento con las palabras. Yo no lo creo tanto. He leído a varios poetas que le cantan odas infinitas al amor y la verdad me siento una burbuja minúscula comparada con su enorme talento para expresar los más sublimes sentimientos. Sin embargo, hoy quiero dedicarte este pequeño texto para hacerte saber cuánto te amo, aunque no sea yo una gran poetisa, pero queriendo que sepas que, lo que te digo, me nace desde el fondo del corazón. Primero, quiero que sepas que, al verte cada día, me produces sensaciones tan extrañas como placenteras, realmente placenteras. Me encanta cuando descubro que, al encontrar mi mirada con la tuya, en mi boca se dibuja una sonrisa, y tu presencia me da una tranquilidad que ninguna otra persona me puede dar. Y esa forma en que me das tu calor con cada abrazo, me da esperanza cuando todo lo veo gris, porque tu abrazo es un soplo cuando me falta el aire, y yo lo busco desesperadamente cuando parece que todo se derrumba a mi alrededor. Me haces mucha falta cuando no te veo, mi amor; te extraño a montones incluso cuando te vas por unas horas, porque tanto es mi amor por ti que quisiera estar pegada a tu cuerpo e ir contigo a todas partes, seguirte y ser una contigo, comer lo que tú comes, beber lo que tú bebes, respirar el aire que tú respiras, sentir el mismo viento que acaricia tu piel.

Mira que se me escapan pequeñas lágrimas de felicidad al escribir esto, porque mucha es la dicha que siento al pensar en ti, al evocarte. Permíteme decirte que eres el hombre más maravilloso que he conocido en los 25 años que tengo de vida, y mira que no es por presumir, pero he tenido pretendientes a montones, pero ninguno estaba a tu altura; y no me refiero a que no tuvieran tu clase, tu elegancia, tu posición económica, tu galanura o tu belleza superficial, pues tú sabes que yo no soy tan banal como para darle prioridad a eso, me refiero más bien a que ellos no tenían todo el potencial que veo en ti, todo el valor humano, la ternura, la compasión, los valores que tú tienes y, sobre todo, la capacidad de dar amor que tú me ofreces. Eso, mi vida, no tiene comparación.

Me encantas, de pies a cabeza, de alma a corazón, y espero que estas palabras te hayan gustado, pues las escribí pensando en ti, solamente en ti, pues tú eres el único hombre en quien puedo pensar de esa forma. Créeme, puedes estar seguro que estoy profundamente enamorada de ti, así que no debes sentir celos ni temor. Amémonos, pues, que la vida nos da la oportunidad de estar juntos y eso, mi vida, es una gran fortuna.

Autor intelectual: Sonia Gutiérrez

 



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