Desde pequeña siempre soñé con el hombre ideal, el príncipe azul que te pintan en las películas de Disney, a medida que fui creciendo entendí que el hombre ideal no existe simplemente por el hecho de que no somos perfectos y la utopía de la pareja perfecta es simplemente un sueño.

 

Justamente por eso seguí contigo, porque era fiel a mi filosofía de que nadie es perfecto, que todo tiene un yin y un yang, que la gente puede cambiar si quiere de corazón, y sobre todo que el amor lo puede todo… y no. El amor no puede nada si no es mutuo, si no es compartido, y lamentablemente en mi historia (SI, MI HISTORIA, nunca hubo un nosotros) solo yo te amé, y te amé muchísimo, te amé tanto que llegué a quererte más que a mí misma y justamente por eso decidí sacar el “punto y coma” y poner fin a esto, el famoso “punto”. Porque entendí que por querer salvarte me estaba hundiendo contigo, es que es imposible ayudar a una persona que no tiene deseos de cambiar, de evolucionar como ser humano. Es que hasta el día de hoy no logro entender cómo pudiste seguir en esa mierda de vida que tienes, tenía tanto amor para darte, y lo sabias, lo sabes. Pero dejaste pasar la oportunidad de estar bien, no quisiste ayuda cuando en el fondo la pedias a gritos. Yo quise salvarte, pero no me dejaste.

No puedo decir que te tuve, porque de la forma en la que se dieron las cosas, tenerte conmigo era imposible. ¿Tenerte era hablar dos semanas y que desaparecieras?  ¿O capaz que era verte para que me contaras tus problemas? O no, seguramente era escucharte decirme mil y una vez que las cosas iban a cambiar, que me querías, que ibas a estar conmigo porque te hacia feliz, para después no saber nada de vos por un mes. O capaz que tenerte era saber que ibas y le desparramabas a todo el mundo lo bien que estabas, lo feliz y hermosa que era tu vida cuando en realidad tu y yo sabemos que no, que tu vida está lejos de ser perfecta, y el único responsable eres tú. No hay persona por mas loca que este que pueda destruir una vida, vos te dejaste tirar al pozo, vos te arruinaste solo, y por un momento no me importo y me arruine contigo, pero hoy todo es diferente, hoy puedo decir que estoy empezando a soltarte.

Lo más doloroso de esto, es que no tengo malos recuerdos de vos, nos llevábamos tan bien, ¿te acuerdas que no peleábamos nunca?, te acuerdas nuestras tardes de martes, charlas interminables hasta las tres o cuatro de la mañana, reíamos, jugábamos, éramos amigos, te amaba, compartíamos tanto en común, yo ilusa creí que eras mi otra mitad, que jamás iba a encontrar a alguien tan compatible, pero hoy entiendo que no importa, eras el hombre perfecto para mí, probable  no encuentre otro que complete todo mi ser, pero mientras encuentre en el camino a un hombre que me de amor, el cariño, la seguridad y la paz necesito, y vos no quisiste darme, no lo dudo dos veces.

Más allá de todo no te guardo ni un poquito de rencor, te quiero, y creo que eso no va a cambiar nunca. Pero necesito soltarte, para encontrarme a mí, para tenerme entera, no en pedazos. Te deseo lo mejor que la vida pueda darte, encuentra la felicidad dentro de ti mismo. Tu eres una persona hermosa, llena de luz y con el mejor de los futuros, si te lo propones, porque tu esencia es bondad, es amor. Lamentablemente no para mí. Tal vez la vida vuelva a cruzarnos, cuando estemos puros de cuerpo y alma, cuando tu corazón este sano, y tu mente desintoxicada, pero ahora yo necesito decirte adiós.

Te quiero.

Autor: Siliana Salvia.

 



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