Ha pasado algún tiempo en el que las cosas se me han complicado de tal manera, que me siento torpe, desconcentrada, fuera de lugar, pareciera que todo lo que hago sale mal, pareciera que hubiera perdido el tacto incluso para hablar, en estos momentos me cuesta trabajo hacer incluso aquellas tareas que me resultaban sencillas y divertidas.

Casi siempre trato de darme cuenta de donde está mi error, de que es lo que estoy haciendo mal, para poder tomar un rumbo diferente, para resolver la situación, casi siempre soy capaz de dar con el clavo y volver a tomar el rumbo de mi vida, para tener de nuevo el control.

Pero en esta ocasión por más que le doy vueltas al asunto, por más que intento volver en mis propios pasos para darme cuenta en que momento desvié mi camino, en que momento me equivoque, para saber qué es lo que estoy haciendo mal, simplemente no lo puedo ver.

Siempre me ha gustado creer que somos dueños de nuestras vidas y de nuestro futuro, que lo que haces hoy es la semilla de lo que mañana ha de ocurrir, que el destino es el pretexto que usan los débiles de corazón para culpar al universo por sus errores, para quitar el peso de sus hombros por haber hecho algo mal, o por haber dejado de hacer algo que ahora cobra la factura de su ausencia de acción, que es más fácil simplemente mirar hacia afuera de uno mismo y culpar a Dios, o al destino, o a Cupido, por cualquier situación difícil o triste que uno esté viviendo y de esa manera no dañar la relación que se tiene con uno mismo, al tener que reprocharse por haberse equivocado o por no haber tenido el valor de hacer lo que era necesario.

Siempre he intentado mantener las riendas de mi vida bien sujetas, pero hoy, hoy simplemente no encuentro una explicación para todo esto que me está pasando, y me doy cuenta que definitivamente hay cosas que se escapan de nuestro alcance, hay cosas que no podemos cambiar por nosotros mismos, y aunque esto me quita la sensación de poder tener siempre el control de mi vida, algo que hasta cierto punto me atemoriza, porque hasta hoy siempre sentí que si tenía el poder de haberme metido en algún problema, también tenía el poder de sacarme de ahí, por otro lado le da un nuevo sentido a mi vida, la hace mucho más emocionante de lo que hasta ahora era, el no poder controlar todo también te pone una sensación de expectativa ante las posibilidades infinitas de lo que puede pasar.

A fin de cuentas he entendido que si estás pasando por un mal momento, solo debes seguir caminando, es muy posible que lo que esté mal sea solo el momento, y no tú.

 

Autor: Sunky



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