Deje de llamarte, de escribirte, pero vos siempre ahí, buscándome, queriendo retenerme sabiendo que me hacías mal, que te hacías mal, bien sabias que nuestra relación ya no tenía sentido aun, sin duda nos queríamos profundamente, pero había algo en vos que hacía que nos separáramos. Pasaban meses sin hablar, sin vernos y ahí aparecías con tus llamadas rogándome para que nos viéramos, que siempre pensabas en mí, que me querías ver, aunque sea para hablarme, ver mi rostro.

Trataba de decirte que no, que no nos íbamos a ver y no había caso, me ganaban las ganas de verte, de entender el porqué de tu locura por mí, de volver siempre aun sabiendo que lo mejor para los dos era seguir cada uno con su vida, te preguntaba y tu respuesta era siempre la misma, porque te quiero, me gusta verte, nunca me voy a olvidar de vos.

Pero lo que no entendías era que nosotros ya no éramos el uno para el otro, que mi corazón permaneció roto por mucho tiempo y me pedía a gritos que por favor no dejara que lo lastimen, pero claro, no lo escuchaba, solo te escuchaba a vos, a tus problemas, a tus necesidades.

Trate de negar lo que sentía por vos, una y mil veces, pero no podía, seguía amándote con locura, intentaba sacarte de mí saliendo con otros chicos, pero no había caso.

Un día como cualquier otro, sentada en la estación del tren, vi como ese tren de muchos vagones cargado de valores, siguió de largo y no paró, volquee eso a la realidad y me dije, él dejó pasar este tren y sus valores varias veces, tuvo miles de oportunidades y no supo valorarlas, abro lo ojos y veo, que ya no es para mí, que en vez de verme radiante, me veía como una flor marchita, y eso no es lo que quería realmente, así que, con coraje, decidí bloquearte de todos lados para no seguir con esta historia que cada vez me intoxicaba más y más.

Hoy, me atrevo a decir que me siento contenta, con una luz en mis ojos que solo quieren ver amor, con una inmensa esperanza de que gracias a todo mi esfuerzo de soltarte venga un amor y me haga ser la mujer radiante que solía ser y por supuesto que no deje nunca que me vuelva a marchitar como esa flor que un día vos no supiste regar.

No te voy a mentir, me da curiosidad saber si me has llamado y no te has podido comunicar porque te bloquee, me genera intriga, pero mi profunda alegría de haber logrado algo tan grande como eso, me hace olvidar esos ratos de curiosidad.

Muchas veces pienso, que injusta la vida, que jodida es, porque a las personas buenas que solo quieren dar y recibir amor, nos pasa esto, ¿será para hacernos fuertes ante cualquier batalla que se nos presente? ¿Para saber con quién meterse?  no sé, lo único que sé es que la vida no nos quiso juntos hasta la eternidad, pero nadie muere por amor.

Me levante, agarre mis maletas y seguí rumbo hacia la felicidad, pero esta vez, sin vos.

Por: Juana Ines



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