Muchas personas nos preguntamos que es lo que se necesita para ser feliz, o cuales son los secretos para serlo, y si es que existe algún secreto para serlo, descubrirlo para poder ponerlo en práctica, sentirse mas satisfechos.

Para alcanzar la felicidad muchos piensan que ver al futuro es la clave, pensar en lo que no se tiene y desearían tener, en cómo lograr ese objetivo les haría sentirse felices, y tratan de luchar con uñas y dientes por alcanzar esa meta que, supuestamente, traerá la felicidad a sus vidas, o creen que solo con eso lo cambiaría todo.

Otras ven hacia el pasado y lamentan oportunidades perdidas,  errores cometidos, culpándose y castigándose por no haber actuado de otra forma y pensando que, si lo hubieran hecho, ahora serían mucho más felices, de ese modo se torturan dando vueltas en su mente a sus errores pasados, aquellos que ya nunca podrán cambiar, y hasta hay veces que da miedo continuar o llegamos a creer que la felicidad no existe ni existirá.

El problema es que la felicidad no existe ni en el futuro ni en el pasado. Es un estado emocional, un estado interno, que solo puedes sentir en el presente. Puedes recordar un suceso pasado que fue positivo y sentirte contento al recordarlo, pero esa felicidad la estás sintiendo ahora, la vives ahora, la experimentas en el momento presente, no en el pasado, y eso es lo que le da valor, lo que la hace real y lo que todo el mundo busca cuando afirma que quiere ser feliz.

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¿Existe el secreto de la felicidad?

En realidad sí que parece existir, o al menos eso es lo que nos dicen los investigadores que han estudiado este tema. Y lo mejor de todo es que el secreto de la felicidad es algo muy simple y está al alcance de cualquiera, en todo momento o situación.

Lo que los investigadores han visto es que la felicidad de las personas aumenta cuando suceden cambios importantes en sus vidas, como iniciar una relación de pareja, conseguir el trabajo deseado o hacer ese ansiado viaje al extranjero pero, con el tiempo, el nivel de felicidad vuelve a ser el mismo de antes del cambio para la mayoría de las personas. Sin embargo, no era así para todos. Hay algunas personas que sí parecen conocer el secreto de la felicidad. Estas personas buscan activamente y experimentan esos cambios en sus vidas pero, lo más importante, saben apreciar lo que tienen durante mucho más tiempo que los demás y no empiezan a desear otras cosas enseguida. Cuanto antes te hartes de lo que tienes ahora en tu vida (en tu momento presente) y empieces a desear cosas nuevas, menos feliz serás.

Por tanto, si crees que alcanzar eso que tanto deseas te traerá la felicidad, piensa que es posible que así sea, pero también es posible que esa felicidad que deseas te dure tan solo seis semanas, a no ser que seas capaz de seguir apreciando, valorando y siendo consciente de lo que tienes conforme pase el tiempo. Eso solo se consigue viviendo en el presente, disfrutando de lo positivo que existe en tu vida y no ocupando demasiado tiempo en soñar con algo mejor.

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Por supuesto, esto no significa que no haya que tener sueños, ni desear cambios. No olvidemos que son esos cambios y experiencias positivas los que hacen que aumente la felicidad, pero para mantenerla solo tienes dos opciones: o buscas un cambio importante (algo que puede ser muy estresante para muchos y probablemente bastante complicado para la mayoría) o aprendes a valorar lo que tienes durante el mayor tiempo posible, intentar hacer cosas que, por supuesto nos hagan sentir bien, que nos hagan sentir llenos, que nos hagan ver el valor de cosas.

Hay veces que las personas se acostumbran a ese cambio que les ha hecho felices y “dejan de ser felices porque siguen queriendo más y aumentando sus estándares o porque el cambio ha dejado de aportarles nuevas experiencias positivas. Por ejemplo, dejan de hacer cosas divertidas con su nuevo novio y empiezan a desear que fuese más atractivo”. Pero unos pocos eran capaces de apreciar lo que tenían y continuar teniendo nuevas experiencias. Eran, por ejemplo, aquellos que seguían haciendo cosas nuevas y divertidas con sus parejas, en vez de acostumbrarse a un estatus  en la relación y empezar a preocuparse por lo que falta, como hacen aquellos que no son capaces de mantener ese aumento de la felicidad que sintieron en un principio.

En gran parte, esto se debe a una actitud pasiva respecto a la propia felicidad. Cuando sucede un cambio positivo en tu vida que te hace feliz, no puedes esperar que tu felicidad siga igual sin hacer nada para mantenerla, sino que has de tener una actitud activa, encontrando la manera de experimentar cada día de un modo nuevo eso que has conseguido y apreciar cada día lo que te aporta. Tanto si se trata de una relación nueva como de una casa nueva, si quieres mantener la felicidad que te aportan, deberás disfrutarlas, tener con tu pareja o en esa casa todas las experiencias que puedas y no compararte con lo que tienen los demás.

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