La juventud y la vida misma están llenas de experiencias nuevas, de historias que comienzan, unas caen derrotadas, de otras, las raíces son tan fuertes que pueden soportar huracanes. Pero cuando fallas recurrentemente en la experiencia de encontrar el verdadero amor, ese que será el de “para toda la vida” es cuando te cansas y fastidias, te mareas y pides al mundo que se detenga porque ya quieres bajar, pides la renuncia pues vivir enamorada del equivocado ¡cansa!

La esencia de la vida madura, y tú con ella, te aburres de amores esporádicos, de camas revueltas llenas de pasión sin sentimientos. Te hartas  de llegar a casa y no escuchar… “hola amor, como te fue”… o de mirar el celular y anhelar ver su nombre en un mensaje, pero en la pantalla solo está el estado del tiempo y el reloj te avisa que se te hizo tarde de nuevo.

Cansada de tantas derrotas, renuncias, pues ya no quieres escuchar promesas huecas que se las termina llevando el viento, las lágrimas se cansan de rodar y rodar siempre por el mismo motivo, terminas fastidiada y asqueada de la misma basura, del errante sentimental que teme al amor y solo vive de embriagante pasión. Ha pasado tantas veces que la idea de que la culpable eres tú, siempre está latente, pero entiende, NO HAY NADA MALO EN TI.

renuncio

Te enojas, haces berrinche y poco falta para patalear y levantar la trompa cual bebé que no recibe su caramelo, tiras la toalla y renuncias jurando que “no te vuelves a enamorar”, asegurando que “ya no te volverá a pasar”, pero tus palabras como las numerosas promesas fallidas que te han dicho se las lleva el viento, y tu corazón se niega a firmar tu renuncia y sigue soñando cada día con encontrar a ese ser especial que te enseñará a cambiar tanta bobería de la que reclamas, esa persona con la que lograrás cambiar la ira y el rencor y convertirlo en puro y sincero amor.

Y donde manda corazón, te gobierna el sentimiento, solo recuerda que el que persevera alcanza.

 



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