Llega el otoño. Los días se acortan y se hacen más frescos. Y esto, que dicho así parece intrascendente, afecta el estado de ánimo de bastantes personas.

Algunos viven un pequeño bajón que remontan en poco tiempo. Pero hay otros que sufren la llamada “depresión estacional” (o transtorno afectivo emocional).

Quienes son más sensibles a esta reducción de horas de luz diarias, pueden hablarnos de síntomas como, por ejemplo: tristeza, nerviosismo, pesimismo, cansancio, dificultad para concentrarse o trastornos en el sueño.

Aquí no vamos a agobiarnos con la llegada del otoño, pero sí apuntaremos, para quien las necesite, una serie de medidas que ayuden a entrar en la estación con buen pie.

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1. No le des tanta importancia

Trata de no estar pendiente de lo mal que llevas eso de que amanezca más tarde y anochezca más temprano.

Intenta no pensar en ello, pero, si lo haces, evoca algunos días climatológicamente grises de ésos que has vivido en los que estabas cómodo, tranquilo y contento.

¡Claro que puedes sentirte bien en otoño!

2. Haz ejercicio físico

Practicar unos minutos de ejercicio diario mejora el estado de ánimo, además de tener todos esos beneficios que tu sabes.

No esperes a año nuevo para planteártelo como propósito. Si no está entre tus hábitos, empieza hoy a moverte y ya verás cómo se nota la diferencia.

3. Fototerapia

La mayoría de los afectados por este trastorno estacional se recuperan así: con una mayor exposición a la luz.

Aprovecha las horas de luz solar (¡sal afuera!) y procura que el interior de tu casa no parezca una caverna.

Hay lámparas de luz natural (de bajo consumo) que pueden ayudar en este caso.

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4. Sé agradecido

¿Con el otoño gris? Pues sí.

El sentimiento de gratitud está muy vinculado con el grado de bienestar que experimenta una persona.

5. Relaciónate

Comparte actividades con otras personas (no sólo en las redes sociales).

Vé a tomar café, a pasear con alguien, a mirar escaparates, etc., preferiblemente con amigos o gente que sea importante en tu vida.
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Como ves, estos consejos suponen simplemente que te cuides un poquito más a ti mismo. Ya está.

Me gustaría añadir a la lista algo muy obvio, pero esencial: practica tu hobby o tus actividades preferidas.

Que cada día tenga ese momento tuyo, para disfrutarlo plenamente y olvidarte de todo lo demás.

Ese “detalle” alejará de ti los nubarrones que verdaderamente te perturban: los de tu mente.

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