A veces, sobre todo en estos tiempos de frio, me dan ganas de tener a alguien junto a mí, a alguien que me abrace, que me bese, que me haga reír, a veces cuando me encuentro sola, me pregunto por cuánto tiempo más estaré así, si no hay un gran amor en mi destino, si no me pondrá la vida, a alguien bueno que me acompañe a ser feliz.

Siempre he sido una mujer independiente, pues sé manejarme sola, no necesito de un hombre para sentirme plena, pues sé muy bien que las personas no necesitamos de complementos, pues somos individuos completos… Así soy yo, una mujer madura, sin ataduras, que forja su camino y confía que somos dueños cada quien de nuestro destino.

quiero

Todo este rollo me regresa a la pregunta inicial; ¿quiero un novio?

Bueno, la respuesta a mi rollo existencial, radica en poder aceptar la soledad, sin olvidar que la independencia no está peleada con los deseos de saberse amado, de poder amar.

 

Ser una mujer libre se define también en la decisión de poder estar con alguien sin perder tu identidad, saber elegir a quien te valore, a quien te sepa respetar, ese alguien con quien no tengas que luchar para defender tu esencia, pues será capaz de amarte sin prejuicios, sin complejos, te aceptará tal como eres en realidad.

La respuesta es esa; si, quiero un novio, pero eso no implica que me voy a precipitar, sabré esperar el momento correcto, cuando esté lista para entregarme de verdad…

libre

Sé que cuando llegue el correcto, lo sabré reconocer, y a pesar de estar tan a gusto sola, no tendré miedo de intentar; por lo pronto seguiré andando sola, con la sonrisa amplia que me suele caracterizar, esperare sin prisa, el momento justo, cuando aparezca alguien con quien valga la pena arriesgar.

 

Que quede claro, que nunca perderé mi esencia, jamás perderé mi identidad.

 

 



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