El fuego me persigue y me consume cada vez que me encuentro a tu lado, cada vez que tus ojos penetran mi cuerpo y llegan a mi alma para volver a revolotear todos los sentimientos que están dentro del corazón. Ya no necesito esto; ya no necesito estar a tu lado para que sigas debilitando mi alma y la conviertas en cenizas con cada una de tus heridas.

Amor, quiero decirte que ya no te necesito a mi lado, que ya no quiero estar ahí para ti porque ya no estoy dispuesta a no esperar nada a cambio, sino que estoy dispuesta a tomar mi propio camino para encontrar a ese alguien que siempre he esperado. Quiero decirte que ya no es necesaria tu presencia para que siga respirando, al contrario cada vez que te encuentras cerca de mí me robas la vida.

Es bueno aceptar todo lo que está en nuestras manos, el no desear saber más sino solo actuar y aceptar nuestra realidad. Yo acepto que no eres para mí, que no fuiste hecho para pertenecerme y que yo no fui hecha para estar a tu lado. Acepto que ya no requiero más del poco tiempo que tenías para mí, que ni siquiera necesito verte cerca de mí. Acepto que ya no estoy dispuesta a seguir imaginando un futuro a tu lado porque no valía, no vale ni valdrá la pena seguir estando a tu lado pasando por malos momentos.

El pasado encontró su lugar en el olvido pretendiendo jamás haber existido. El pasado ya está donde pertenece, atrás donde ya no se puede ver cuando sigues tu camino. Puedo asegurarte que ya no volveré hacía él, que yo seguiré caminando sin mirar atrás, sin retroceder un solo centímetro. Me estoy olvidando de ti, me estoy perdiendo frente la neblina que se encuentra frente a ti. Estoy huyendo de ti para que jamás vuelvas a toparte en mi camino, para que el olvido nos alcance y jamás recordar ni un solo momento juntos; olvidar que alguna vez pensamos que el amor existía porque nos topamos con él el día en que nuestros caminos se cruzaron. Olvidemos mejor que algún día existimos y que nos involucramos en las fantasías que va creando ese sentimiento al que se le ha llamado “amor”. Hagamos como si jamás nuestros labios se tocaron y nuestras manos recorrieron cada centímetro de nuestro cuerpo; como si jamás hayamos hecho el amor en cada rincón pensando que nos entregábamos en uno al otro sin reservas. Olvidemos que sentíamos detener el tiempo y transformar el espacio cada vez que estábamos juntos derramándonos el uno al otro; olvidemos que estuvimos juntos y pensemos que jamás existimos.

Ahora podrás irte sin remordimiento por todas estás palabras que acabo de decir, sino que puedes irte sin preocuparte de sentir culpa porque me olvidarás, porque desde el día de hoy mi voz se callará y mi presencia se fundirá junto con nuestros recuerdos. Puedes irte y hazme el favor de no volver nunca más…

 

 



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