Esta dicha que me invade quisiera contagiársela a todo el mundo. De verdad, soy tan feliz, que no puedo esconder mi sonrisa ni fingir que estoy triste, aunque tuviera que actuar para una tragedia teatral. Y es que por fin he encontrado al que quiero que sea el amor de mi vida para toda la eternidad. Eres tú.

Me encontraste cuando yo pasaba por uno de los momentos más difíciles de mi vida; te pedí tiempo y espacio y tú pacientemente me los diste. Yo no estaba lista para entrar en una relación todavía, después de aquella amarga ruptura. Pero sané, y el tiempo se encargó de cerrar mis heridas. Y entonces tú, todo bello, fuiste conquistándome, pacientemente, con cada detalle hermoso, con cada visita inesperada, con cada lindo mensaje tan oportuno que no me di cuenta cuándo fue que caí rendida a tus pies.

Y ahora henos aquí, juntos, y yo cada vez más convencida de que eres el hombre que yo siempre había buscado: tierno, leal, compañero fiel, sincero, seguro de ti mismo, luchador incansable por tus sueños y, sobre todo, amoroso como ninguno. Me va a faltar toda una vida para demostrarte lo que siento por ti, las maravillosas e intensas emociones que me provocas, por eso te pido que te quedes a mi lado por el resto de nuestros días.

No sé si el matrimonio sea algo para nosotros; es algo que aún no hemos platicado. Pero si lo decidimos hacer o no, en realidad no importa mucho, porque creo que un papel no puede expresar cuánto se aman dos personas ni su deseo de permanecer juntos toda una vida. Yo quiero que, independientemente de que firmemos un contrato civil, para nosotros cobren sentido de verdad las palabras “hasta que la muerte los separe”. Quiero que estamos juntos hasta el día en que las fuerzas nos falten y el aliento se nos agote. Un día a la vez, hasta llegar al parasiempre.

Querido mío, quiero que seas mi último beso, mi último abrazo, mi última caricia. Sin importar lo que el destino nos tenga preparado, si yo te elijo y tú me elijes, quiero que seas mi último amor, el amor que se queda hasta el final de nuestros días.

Autor intelectual: Lluvia Márquez



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