Quiero amarte sin tiempo, ni remordimiento, sin palabras, ni titubeos, con miradas, con actos y con sentimientos. Quiero hacerte el amor, despertarte un insaciable deseo, que nos entreguemos por completo. Llevarte a mi cama, desnudarte, sensualmente poco a poco hacerme de tu cuerpo, acariciarlo suave y lento. Recorrerlo, marcarlo con miles de besos, ir subiendo el ritmo. Encendernos, fundirnos en uno.

Dejarnos llevar, disfrutar, sentir el calor, percibir el olor, degustar el sabor. Con intensidad, hacerte temblar, gemir, gritar. Susurrarte al oído, morderte el cuello, verte a los ojos y pedirte más. Embriagarme con tu miel, que tú te embriagues también, escuchar el palpitar de tu corazón, perderme en lo agitado de tu respiración.

Llevarte a un viaje a lo desconocido, a lo más alto, que alcancemos las estrellas y toquemos el cielo. Con pasión empaparnos de sudor, que te vengas sobre mí, ir y venir, terminar y volver a comenzar. Llenarte con mi amor, no parar hasta que nuestros cuerpos ya no puedan más, hasta que queden secos, sin aliento, muertos de placer, al fin completos, entrelazados por el mismo sentimiento.

Quiero amarte sin miedo, ni tabúes, sin medida, ni censura, con exceso, con locura, hasta los extremos. Quiero hacerte el amor, hacer de ese mágico momento algo eterno y albergarlo en mi mente…

Para abrigarme con el recuerdo cuando llegue el invierno y no estés presente.

 

Gladys D.E

 

 

 



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