Recuerdo mis palabras que eran una mezcla de dolor y la sal de mis lágrimas al no poder contener el sentir de mi alma que se desgarraba en dos, y ese hueco en el pecho que me dejabas al arrancar mi corazón con tu indiferencia, tomo la taza humeante entre mis manos.

Termino mi desayuno, tomo mi bolso y me dirijo a la oficina, la vida continua como dicen todos, pero para mí los días solo pasan y aunque se ha sentido como una eternidad lejos de ti sigue doliendo como si hubiese sido ayer, sigo pensando en que falle por qué no pude ser lo suficiente para ti y me pregunto si no hubiese aparecido ella…¿aun te hubieras quedado? me gusta imaginar que si, pero es un gusto amargo porque sé que no sentías amor por mí y me desespera no saber que era entonces lo que querías a mi lado.

Te convertiste en el motivo de mis sonrisas y también de mis lágrimas, eras todo para mí pero al mismo tiempo podía hacer mi vida sin volverme una carga ,te daba tu espacio, alentaba tus sueños y ambiciones, siempre trataba de que supieras que contabas conmigo en los buenos y en los malos momentos, cargué muchas veces con tus frustraciones y enjuague las lágrimas de tus fracasos, te di la mano para que te levantaras y después de cada tropiezo yo caía junto a ti para protegerte incluso de ti mismo, y así era cada vez ,yo te daba un poco de mi amor, un trocito de corazón para que supieras que siempre seria tuya, aun así jamás era suficiente para ti, jamás te daba suficiente tiempo, jamás te daba suficiente espacio, nunca era suficiente mi amor, me decías que yo no te quería, que tenías miedo que un día conociera a alguien más y me fuera de tu lado, yo trataba de demostrarte que no era así, que te había entregado el corazón, el alma, el cuerpo solo a ti. Te pertenecía y cuando volqué mi vida en ti, cuándo te disté cuenta que te había vuelto mi mundo te fuiste detrás de otra sonrisa por que la mía ya te parecía aburrida, te fuiste detrás de otros besos por que los míos ya habían perdido el sabor, te fuiste detrás de otro cuerpo porque el mío ya no te impulsaba a explorar más allá.

Te fuiste y me dejaste ahí desconcertada, sin saber que pensar, dudando que fuera real lo que salía de tu boca que apenas hace un par de días me besaba con deseo, que me decía que me quería. Hoy no puedo evitar seguir mirando hacia atrás recreando esa imagen en mi memoria que se siente tan vivida que me provoca una lagrima y ese sentir hueco en el pecho que se quedó en mi desde el día en que partiste llevándote entre tus manos mi corazón. Me entregue a ti con amor sincero y puro y tu decidiste dejarme por alguien a quien acababas de conocer. Hoy solo pido a la vida como ayer y como todos los días que me de amnesia en el corazón para olvidar que algún día me enamore de ti.

Por: ANASTASIA



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