Muchos suelen decir que les gustaría amar para siempre, pero cuando entran en una relación, se la pasan anclados en el pasado, sin poder soltar viejas experiencias. Y cuando menos se dan cuenta, su nueva aventura ya se comenzó a desgastar.

Por ejemplo, me fijo en mis abuelos. Ellos llevan 58 años de matrimonio, y es ahí cuando me pregunto: ¿cómo lo han logrado? También he notado ciertos detalles en el modo de ser de mi abuela. Un día, se le cayó la tapa de su antigua azucarera, y ella, ya con sus años encima, se agachó para recoger con la mano los pedacitos, los fue levantando uno por uno, para después sentarse en la mesa, con una botella de pegamento, y comenzar a armar con mucha dedicación los pedacitos de aquella tapa.

Yo observaba todo y, desde luego, le dije que no era necesario que reparara esa vieja tapa, que yo le compraría una nueva azucarera. Ella, sin dejar de pegar pedacito a pedacito, me dijo: “los jóvenes de ahora ya no entienden el valor de las cosas, esta azucarera nos la regalaron a tu abuelo y a mí, y en esa época no teníamos mucho, así que aprendimos que cuando algo se rompía, no era necesario correr a reemplazarlo por algo nuevo, sino que siempre hay que buscar la forma de repararlo”.

El noviazgo de mis abuelos duró sólo 9 meses, pero fue su modo de ver la vida lo que les favoreció para durar casi seis décadas juntos en armonía.

Yo quiero un amor así, un amor a la antigua, quiero enamorarme de alguien que eleve mis pies del suelo y me permita volar. Sentir adrenalina cuando sus ojos me miran fijamente, quiero que tome mi mano al caminar, quiero que camine a mi lado porque es ahí donde quiere estar.

Alguien que me abrace por la espalda sabiendo que no puedo volverme porque mis manos están ocupadas pero no se limita a amarme sólo cuando puede, sino cuando quiere.

Quiero que sepa que no soy perfecta, que tengo mal humor, pero que voy a amarlo para siempre, que voy a amarlo a la antigua, que no buscaré su remplazo si no es perfecto. Quiero que me enseñe a entenderlo, a ayudarlo a llegar alto, y que aún en la cima sepa que sus ojos me seguirán viendo a mí, y su corazón seguirá a mi lado. Le ofrezco litros de pegamento para reparar nuestro amor cada que quiera romperse, un corazón desnudo, y el secreto de cómo saber cuándo intento mentir.

Voy a decirle que mi pasado es oscuro, pero quiero vivir y ver la luz al final del túnel a su lado.

La gente suele decir que sólo se ama una vez en la vida, pero yo quiero amar mil veces, de mil formas a una sola persona y que esté dispuesto a amarme igual. Que suelo ser celosa porque no soy la más segura, que mi manera de amarlo no se basa en sus errores sino en las sonrisas que me provoca.

Deseo tener un amor a la antigua para que me extrañe cuando salga de casa por días, y a mi regreso me haga sentir como si nunca me hubiera ido. Quiero cocinar más rico que su mamá, y abrazarlo cuando necesite consuelo. Quiero, en ocasiones, ser la que lleve la iniciativa al tomar algunas decisiones y quiero tener siempre esa sensación en el estómago cuando nos besamos.

Quiero, a final de cuentas, descubrir junto a él lo que significa tener un amor a la antigua y reinventarlo cada día.

Autor intelectual: Pao Torres



     Compartir         Compartir