¿Qué es el tiempo? Para algunos, un estorbo, un obstáculo, un impedimento, un freno, una molestia, algo que no aporta porque es un excedente y al parecer, todo lo que sobra, molesta. Sin embargo, para otros, es algo muy preciado porque para ellos es escaso. Se escapa entre los dedos casi sin darse cuenta, nace un día y muere sin más. El tiempo es tan relativo que para unos no pasa, mientras que para otros, no se detiene. Mientras tanto, seguimos allí, sin valorarlo, sin valorar la importancia de nuestro tiempo y de cómo lo usamos.

¿Qué valor debería tener el tiempo que transcurre entre dos personas que se miran y se sonríen? ¿o qué valor debería tener el tiempo que se escurre en una charla entre amigos? ¿el de una madre o un padre con sus hijos? ¿Qué valor tiene mi tiempo, o el tuyo, o el de ella y él y de todos los demás? ¿acaso hemos aprendido a ser justos en la forma de valorar el tiempo que nos entregan o del tiempo que entregamos?

Yo sé que sabes que el tiempo es algo que nunca se recuperará y está es la verdadera medida de su valor. Y comprender y asumir esta realidad, es una gran responsabilidad, porque nos lleva a reflexionar en todas esas personas que en las prisas del mundo actual se detienen a escucharnos, a darnos un consejo, a aguantar nuestros problemas, a compartir sus emociones, a ofrecernos su ayuda, a darnos una palabra de aliento, un buenos días, a tomar un café, a crear proyectos juntos, sencillamente, que se detienen a darnos el regalo más fascinante y maravilloso que nos pueden hacer: dedicarnos su tiempo.

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Quizá si nos ponemos a pensar detenidamente y comprendemos que todos luchamos día a día, minuto a minuto por hacer posible la oportunidad de tener ese pequeño tesoro en forma de tiempo, agradeceríamos más a las demás personas que están dispuestas a ofrecernos y regalarnos una parte de el suyo, ya que a menudo, solemos olvidar la importancia de estos detalles con mucha facilidad. No hay necesidad de leer entre líneas para darnos cuenta de que alguien que comparte algo tan valioso con nosotros, nos está diciendo en el lenguaje de los sentimientos, que nos quiere, que nos valora y que disfruta de nuestra compañía. Y la mejor forma de corresponder a “ese cariño”, a “ese me importas” es ofrecer de la misma forma nuestro tiempo.

La mejor inversión que podemos hacer siempre, será dedicar tiempo a las personas que queremos y nos importan, porque el tiempo es el único que demuestra el valor del amor, de los momentos. Regalemos vida, regalemos tiempo, porque es lo único que no se compra con dinero. Regalos materiales, te regala cualquiera, tiempo no.

 

Autor: Karla Galleta



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