Aceptar no es ” tolerar “, es respetar, dejar ser quien es tal cual cada ser humano y aprender a ser feliz con eso.

 

Cuando comenzamos una relación amorosa entramos en un estado de enamoramiento. Y durante esta etapa, nuestra percepción está totalmente influída por el sentimiento, lo cual nos hace ver sólo las cosas positivas de la persona que tenemos a nuestro lado. Pero a medida que la relación transcurre, nos vamos dando cuenta que nuestro amor no sólo tiene cualidades, sino también defectos y debilidades.

Y tales defectos y debilidades muchas veces nos hacen caer en una decepción absoluta del amor y en un gran deseo de querer cambiar a la persona de acuerdo a lo que deseamos y esperamos.

Una de las más hondas necesidades del corazón humano es la de ser apreciado. Todos deseamos que nos valoren. No es que queramos que los demás nos tengan por seres maravillosos. Pero si esperamos encontrar una persona con la cual establecer una relación que trascienda los sinsabores y cualquier circunstancia adversa; a alguien que se enorgullezca de nuestros éxitos y llore por nuestros fracasos, que nos quiera siempre como el primer día, sin importar esas arrugas que a medida que pase el tiempo aparecerán. Alguien con quien no tengamos que fingir ser lo que no somos, que no trate de cambiarnos, que nos acepte tal y como somos , que no nos busque sólo para satisfacer sus necesidades personales, sino que nos vea como una compañera (o compañero) con igualdad de derechos y deberes, alguien que quiera recorrer un camino juntos, sin manipularnos, ni controlarnos, sólo dejándonos ser tal cual, respetándonos, apoyándonos y amándonos sin condiciones.

 

Amor es…

 Se ha idealizado tanto y se ha manipulado tanto el amor en nuestros días, que hemos hecho de él algo tan superficial que ya no sabemos qué es el verdadero amor. Existen muchas clases de amores: amor físico, amor romántico, amor fraternal, etc. Pero existe un amor mucho más profundo, que podemos llamar amor de aceptación…

La aceptación de todo lo que el otro es: Para aceptar a la otra persona tal como es, se necesita conocerla realmente. El conocimiento de otra persona se logra a través del trato frecuente. Hablo de un conocimiento profundo, de un compartir pensamientos, ideas, sentimientos, proyectos… ¿qué piensas de esto?, ¿cómo te gustan este tipo de cosas?, ¿qué significa esto para ti? Conocer a una persona se logra a través de escuchar al otro con interés, con atención.

La aceptación de todo lo que el otro ha sido: Una relación con una persona inicia en un momento determinado; pero antes de ese momento, ha habido otros momentos que han estado llenos de experiencias, de alegrías, de tristezas, de errores y aciertos, y que no pueden ser ignorados porque forman y son parte de la persona que esta a tu lado. En las conversaciones debería ir saliendo poco a poco la propia historia contada con sinceridad y sin miedos. No olvidemos que el verdadero amor es capaz de perdonar y de olvidar. Conocer el pasado ayuda también para ver qué pasos se pueden dar juntos hacia el futuro, donde la carga ya no la lleva uno solo, sino los dos.

La aceptación de todo lo que el otro será: Toda relación conlleva un baúl de sorpresas; pero todas ellas tendrán que quedar pensadas y ponderadas durante la vida, pase lo que pase. Ya hubo diálogo y conversaciones sobre ello, tenemos que ser sensatos, no siempre seremos los mismos; una circunstancia X, una enfermedad, un accidente y la misma ley natural de la vida nos irá cambiando, y esto lo tenemos que aceptar, ¿qué estarás dispuesto a renunciar o a dar? sólo el amor te lo dirá.

La aceptación de todo lo que el otro ya no podrá ser: Quizá sea éste el punto más interesante. Nuestra relación, sea con quien sea, debe ser realista; aunque queramos que nuestra pareja mejore en ciertos aspectos, si la amamos, tendremos que convivir con ello toda la vida, va dentro del paquete. El verdadero amor es ilusionado, pero no ilusorio. ¡Cuántas veces nos podemos topar con quienes dicen “él es así, pero yo lo voy a cambiar”! Sueños inconsistentes que echan a perder la felicidad de muchos. No podemos pasar la vida esperando que la persona con quien convivimos vaya a cambiar o sea diferente.

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Características comunes de quien no te valora por lo que eres:

Pero lamentablemente, en las relaciones muchas veces suele ocurrir todo lo contrario, queremos que el otro sea de tal forma para que sea digno de nuestro amor, olvidándonos por completo que el verdadero amor es más que eso, es desear la felicidad del otro y no esperar nada a cambio.

Muchas veces se utilizan argumentos que a simple vista parecen muy válidos, pero tienen un trasfondo; como cuando intentan cambiarte para que “mejores”, lo cual intuyo que lo hacen desde lo que la otra persona considera “mejor”. Y al hacer eso no te conceden la capacidad de tener tu propio criterio de lo que es “mejor” o “peor para ti”, y eso es no tratarte como igual. Se asemeja más a la posesión que al amor de pareja. Aquí lo que tratan, no es que tú mejores porque sea lo mejor par ti. Sino que pretenden cambiarte porque es lo que más le conviene a la otra persona. Y si es bueno o malo para ti, es lo que menos importa.

Y desde mi punto de vista, manipular a alguien que decimos amar, es un insulto y una falta de respeto. Pero aquí, más grave es quien permite sentirse menospreciado, vejado e insultado por quien en nombre del amor intenta cambiar quienes somos, no valorándonos y condicionando el amor.

Estas son algunas características comunes de quien no te valora por lo que eres:

  1. Nada de lo que haces le gusta.
  2. Critica todo, hasta tu forma de vestir.
  3. Ya no te deja tener amistades, te controla en todos los aspectos.
  4. Te pone en evidencia ante otras personas.
  5. Después de lograr que le amaras, ya no te hace caso.
  6. No responde a tus llamadas.
  7. Evita cualquier encuentro para no tratar temas serios.
  8. Se deja querer, hasta las entradas del cine la pagas tú.
  9. Ya no tiene detalles, al contrario, se piensa que se “merece” que todo lo pagues tú.

Si identificas a tu pareja en casi todas estas características, entonces no dudes en bajarte de ese tren, en la primera estación bájate. Es mejor sufrir un tiempo que estar con alguien así toda la vida. No te merece, no te valora, no te quiere, sólo le sirves para sus gustos. Tú no tienes que vivir una vida así.

Debes retirarte, mereces un buen amor, una buena relación, no tienes porqué estar todos días soportando que hieran tu corazón.

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Mereces que te amen y que no te lastimen

Aquí lo más importante es aceptarte a ti mismo tal y como eres. Tú eres la persona más importante de tu vida. Todas las experiencias vividas te han moldeado y te han llevado a ser lo que eres. Y son esos momentos difíciles los que te han obligado a hacer cambios a tu vida, a exigirte, a auto conocerte. Todo ese cúmulo de experiencias positivas y negativas, dolorosas y felices, conforman lo que eres y no se vale que llegue alguien presionándote a convertirte en lo que no eres y dejarte hecha(o) polvo.

Nada hay en la vida humana que tenga efectos duraderos y tan fatales como la experiencia de no ser aceptado plenamente. Cuando no te aceptan, algo queda roto dentro de ti. Y ser aceptado quiere decir que la persona que te ama te hace sentir que realmente vales y eres digna de respeto. Que te permiten ser como eres y que, aunque saben que tienes que desarrollarte y crecer como persona, no te obligan a ello a la fuerza. Por el contrario, te dejan el campo libre para desplegar tu personalidad, para enmendar tus errores pasados y progresar.

No permitas que en nombre del amor te hagan pedazos a ti y a tu dignidad. No permitas sufrir de esta manera, esas personas no valen la pena, deja esa vida, sólo así podrás salir adelante. Mereces que te amen y que no te lastimen, mereces respeto así como toda persona lo merece. Puedes permitirte perderlo todo en la vida, menos la dignidad, eso es lo que realmente hace daño, no lo permitas nunca, y si ya lo perdiste nunca es demasiado tarde para recuperarla.

 

El verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo romántico; el verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya nunca podrá ser.

 

Autor: Karla Galleta



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