Creí que al menos si en algún momento nuestra historia terminara tendrías el valor de decírmelo de frente, que me darías tus razones y que incluso podríamos seguir hablándonos bien con un poco de tiempo de por medio, sinceramente me daba la impresión de que eras de esos hombres que cuando los problemas llegan, inflan el pecho y se dan ánimos a sí mismos y salen a solucionarlos con todas sus fuerzas.

Francamente nunca creí que fueras esa clase de cobardes, que solo se van huyendo, que no se tomaron el tiempo siquiera de terminar las cosas de frente, dime ¿acaso yo alguna vez me mostré renuente contigo?, ¿acaso me imaginas diciéndote algo como “no voy a permitir que me dejes” ?, somos adultos, aunque contigo abría que valorarlo dos veces.

Pero ¿sabes que es lo que me molesta más incluso que tu huida cobarde?, que me vengas con tus estúpidas mentiras, que trates de engañarme y de hacerme creer que en verdad me amabas, que no me dejen de llegar mensajes tuyos diciéndome que no puedes vivir sin mí, que soy la razón de tu vida, obviamente todo eso son patrañas, las personas instintivamente reaccionamos e intentamos proteger aquello que más no importa, y si algo de lo que dices fuera cierto, lo primero que te hubieras asegurado de tener contigo hubiera sido yo.

No soy participe de vivir corriendo de los problemas, porque estos siempre te alcanzan, son lecciones que de alguna manera debemos superar, y por más que intentemos eludirlos, siempre nos terminan por encontrar, por eso en mi filosofía yo creo que los problemas debes tomarlos como vienen, sin darles la vuelta, afrontarlos rápidamente es la mejor estrategia para mí, porque si alguno otro problema está en camino, con un poco de suerte habré resuelto el primero antes de que llegue el segundo.

Pero como dije esa es mi manera de ser, y yo obviamente no puedo forzarte a ser como yo, pero en el peor de los casos, de ser cierto aquello que pregonas por mar y cielo sobre el gran amor que me tienes, si eso fuera verdad, me hubiera gustado que al menos me hubieras preguntado si quería acompañarte, porque aunque no me guste escapar de los problemas, si me hubieras hecho entender que realmente no tenías de otra, me hubiera escapado contigo.

Autor: Sunky



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