Quisiera decirte que eres un poco hombre, que me has engañado, que jugaste con mis sentimientos, que no supiste corresponder al amor que te entregué, que me hiciste un castillo de arena y que el mar se lo llevo con todos aquellos sueños que forjamos juntos, con todas esas promesas, con todos esos instantes mágicos que vivimos juntos, tomados de la mano hasta que se ponía el sol, en verdad quisiera reclamarte, pero debo aceptar que esta ocasión la culpa la tengo yo, fui yo quien se engañó inventando un amor donde no lo había, fui yo quien te busco repetidas veces a pesar de que muchas veces te negaste a andar conmigo, hasta que obtuve un sí.

En ese momento me sentía una conquistadora, sentía que había cumplido con mi meta, con mi capricho de tenerte, y yo misma comencé a imaginar que podía de alguna manera también obligarte a amarme, puse palabras en tu boca forzándote casi siempre a decir que sí, creo que en algún momento incluso pude ser algo manipuladora, te contaba mis sueños y decía que eran nuestros y solo me limitaba a preguntarte: “¿verdad que tú también quieres lo mismo amor?, moviendo mi cabeza de arriba hacia abajo y terminabas dando un sí más desabrido que nada.

Pero con eso era feliz, fui yo quien se metió en esta situación y quizás en el fondo sabía que llegaría el momento en que por fin despertarías y te irías, pero, por otro lado, también quería pensar que en algún momento mis sentimientos podrían alcanzarte, sentimientos que a pesar de ser sinceros no eran puros, porque yo estaba dispuesta a manipularte, a confrontarte, a orillarte siempre a decirme que si a todo lo que yo quería.

No comprendía que realmente yo en un principio no te amaba, que simplemente habías sido la victima de mi osadía, de mi locura, de mi actitud férrea de no rendirme ante nada, buscando conseguirte a toda costa como si fueras un objeto, y a pesar de que te tuve soy consciente que nunca fuiste realmente mío, fueron pocas las ocasiones en las que de ti salía un “te quiero”, y cuando llegaba a salir de tu boca siempre tenía un tono melancólico, como si de alguna manera te estuvieras resignando a quererme y no tanto como si fuera la emoción que debe de ser, una llama que te quema por dentro, que te obliga a decir “te amo” porque de contenerte sientes que te asfixias, lo dices más por desahogo que por tratar de convencer.

Sé que al final logramos creas un lazo, pero este lazo no puede llamarse amor, fui yo quien jugó con fuego y se quemó, sé que me merezco el dolor de verte partir, sé que nunca me amaste, sé que no fui la mejor de tus parejas, pero también debo decirte que al final si me enamoré de ti, de la manera pura que debe de ser, y lamento mucho todo el daño que pude haberte causado con mi actitud, es este amor verdadero el que me obliga a decirte lo que realmente siento, y también a dejarte partir, porque quiero respetar tus decisiones aunque estas sean estar lejos de mí, no soy una mala persona, creo que pudiste darte cuenta y espero que puedas perdonarme, yo mientras tanto pagaré por mi error, pues sin darme cuenta me enamoré de quien sabia de sobra que no me amaba a mi.

Al final comprendí, que amar a quien no te ama siempre termina en sufrimiento y esperar que esta persona te amé es tan loco como esperar el tren en el aeropuerto, el amor debe nacer solo, no puede forzarse y nunca debes hacer castillos en el aire, nunca planees nada a futuro con alguien que no te demuestre que te ama por cuenta propia y de una forma plena.

Autor: Sunky



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