Probablemente, hayas dicho esta frase: “Si entonces hubiera sabido lo que sé ahora, habría hecho las cosas mejor.”

Yo también. A veces me he lamentado por haber tomado la decisión conveniente, por no haber aprovechado la oportunidad que surgió, por no haber prestado atención en un momento dado… ¿Y quién no?

Aunque se trate de cuestiones intrascendentes, es muy difícil conocer a una sola persona que mire hacia el pasado sin caer en la tentación de pensar que el presente sería distinto “si hubiera…” dicho, hecho u ocurrido lo que no ocurrió.

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Es común hacer especulaciones. Lo triste es quedarse en ellas, lamentándose del curso que ha tomado la vida debido a lo que hicimos o dejamos de hacer tiempo atrás.

Es triste porque la historia no ha acabado. Queda camino por delante. Como si se tratara de la trama de un libro o de una película, hemos de decidir cómo va a continuar.

Seguramente, has visto películas (o leído libros) que comienzan siendo un tostón predecible. Pero luego dan un giro emocionante y te cautivan.

Tú y yo somos los guionistas, directores y protagonistas de la historia. ¿Por qué perder el tiempo haciendo aburridos “flashbacks”, cuando podemos elegir cómo se va a desarrollar la trama a partir de ahora?

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Da igual que la historia comenzase “flojilla”, que hayamos perdido oportunidades o que metiésemos la pata hasta el fondo.

No importa, porque tenemos la oportunidad de hacerlo mejor a partir de hoy. La peli no ha terminado. El telón no ha caído. El siguiente capítulo del libro no va a escribirse solo.

Estamos vivos. Usemos las lecciones aprendidas como motivación para seguir construyendo y contando la historia.

¿Estás pensando ya en cómo quieres que siga la tuya?

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