Sé lo que quiero: tengo metas y opiniones. Dejadme ser yo misma, con esto me basta y me sobra.

– Anne Frank

 

Lo cierto es que el físico es lo primero que nos atrae de una persona, lo que capta nuestra atención, eso que nos hace voltear y mirar hasta de reojo e indudablemente, lo que la mayoría de las veces nos abre la puerta a un romance. Yo, no puedo negar que nunca me he fijado en el físico, claro que sí, pero sí puedo asegurar que para enamorarme de alguien necesito ver mucho más allá que simplemente eso. Y no, no hablo de que tiene que ser una persona perfecta, pero sí alguien con personalidad. Y con personalidad me refiero a alguien inteligente, con buen humor, seguro de sí mismo, creativo, atento, educado, honesto, y por qué no, hasta un poco extravagante.

 

Y es que ¿Cuántas veces no hemos sentido envidia por alguien que consideras poco atractivo y que está con la persona de tus sueños?, ¿Cuántas veces no nos hemos sentido atraídas/os por alguien que tiene ese “no sé qué”, que qué se yo?

Pues efectivamente, resulta que a la hora de interactuar con las personas, el físico no habla por sí solo, hacen falta otras habilidades y cualidades para ser agradable, porque se necesita conquistar no sólo la mirada, sino todos los sentidos. Es por eso que cada vez entiendo menos a gran parte de la sociedad, en donde veo más preocupación en aparentar que en ser, obsesionados más por su aspecto que por su mente, empeñados en crear fachadas en lugar de desarrollar valores.

¿De qué sirve una buena fachada sin una buena base y unos buenos cimientos? Pues de absolutamente nada, porque con el tiempo ya no soportará mantenerse de pie y terminará cayendo. Entonces, esto es igual, la personalidad es un elemento clave para que una relación resulte exitosa, y no sólo una amorosa eh, también amistosa o familiar.

A mí, definitivamente, las personas demasiado simples, o sin chiste (como dicen por ahí), no me llaman la atención. Sí, esos que parecen que están en el mundo por estar, que parece que se mueven sólo porque necesitan hacerlo, que no tienen inquietudes, ni ganas de quererse superar.

Es por eso que la personalidad es un factor importante para cada uno de nosotros, nos da una identidad, nos caracteriza y nos permite reflejar un estado saludable, esto a su vez, nos deja hacerle saber a los demás que somos dignos de confianza. Y es justo eso, lo que puede hacer que los demás nos admiren o nos quieran por lo que realmente somos y no por lo que aparentamos ser.

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No hay nada más agradable que sentirnos orgullosos de ser lo que somos, con defectos y virtudes, con la experiencia del paso de los años y la inexperiencia de lo que esta por venir. Con la sencillez propia de la naturalidad y la complejidad de una mente inquieta. Con la honestidad por bandera y el rechazo a la hipocresía. Con los te quiero de verdad y no fingidos. Con el compromiso a lo duradero y no pasajero.

Entonces, empecemos por rodearnos de personas que nos puedan aportar algo para seguir creciendo como personas, que te muestren nuevas experiencias y nuevas formas de ver la vida, porque la belleza (o la apariencia) es tan subjetiva, que sí, podrás atraer la atención de alguien a primera vista, y quizá hasta por un tiempo determinado, pero recuerda que esa etapa de la efusividad termina. ¿Y qué queda? Pues eso que tanto escasea en estos tiempos: la personalidad.

Sé que es muy difícil encontrar los rasgos más llamativos en una sola persona, porque tendría que ser necesariamente alguien desequilibrado, pero aun así, se pueden encontrar varios rasgos y combinaciones interesantes que se adapten a las necesidades y demandas de cada quien. Así que aunque el mundo se este volviendo tan superficial, sé que aun existe mucha gente con personalidad, aun hay muchas posibilidades de encontrarse gente interesante, pero no olvidemos empezar por nosotros mismos, para que de este modo no sólo busquemos enamorar, sino tener una personalidad que nos permita estar contentos con nosotros mismos.

No importa que tan hermosa físicamente sea una persona, hay vacíos que la belleza nunca va a poder llenar y tarde o temprano terminará por aburrir. Está bien que cuides tu físico, pero mantén tu cerebro en funcionamiento y amplía tus horizontes… sólo así harás la diferencia.

Una personalidad no se copia, ni se regala, ni se compra, se CREA.

 

Autor: Karla Galleta



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