Tus acciones tan sencillas con las que demuestras que te gusta estar conmigo, las palabras tiernas con las que te refieres a mí, eres como un sueño; como un sueño que sólo se vuelve realidad cuando están los demás porque en la privacidad de nuestra mutua soledad me convierto en un desconocido, en un ser indiferente que hasta parece te estorba. Que sencillo es demostrarme el amor verdadero en frente de los demás pero a solas se vuelve problema, porque sabes que importa más la sinceridad que la propia imagen. Me encuentro tan sola como acompañada, te encuentras a mi lado y estas tan lejos… mírame a los ojos, déjame mostrarte como se habla sin decir nada, mírame una vez más para que puedas ver como se habla el amor.

Es tan injusto pero a la vez son más grandes mis ganas de luchar por ti, no quiero ser la pobre descorazonada que no tiene a nadie con quien vivir, no, no, no. Me niego rotundamente a perderte así nada más porque sí, me importa poco el peso de tus acciones, la escena que a diario inventas cuando está alguien más. Me seguiré negando sin importar lo que pase a exponer mi situación, a aceptar que me duele el corazón porque en la oscuridad si me sabes amar. ¿Dónde queda mi dignidad? Me amas y lo dices pero sólo en compañía soy lo suficientemente valiosa como para decirlo y decírmelo.

¿Dónde esta la verdad? Dime si en verdad no soy más que tu acompañante, si sólo vuelvo tu vida más interesante para cuando ocupas a alguien que te haga ver bien, alguien que te haga ver responsable e inalcanzable. Si no soy más que un lujo para las juntas de trabajo, para las fiestas cuando no sabes a quien invitar por favor dilo ya, di que es lo que sucede pues esas demostraciones de amor puro tras puertas cerradas no me llenan, aunque no lo creas no me son suficientes.



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