Hay algo que se llama dignidad, es una palabra que define perfectamente el hecho del por qué no iré detrás de ti. Sé que esperabas que fuera detrás de ti, que te dijera que no te fueras y que eras indispensable para mí,; que te necesito en mi vida y que no podría seguir viviendo si tú no estás a mi lado. No, perdón pero te tengo malas noticias, no es así y jamás sucederá.

Dentro de este pequeño mundo existen las decepciones, no solo me refiero a las decepciones que son típicas del amor, no, sino también de las decepciones que las producen cosas tan pequeñas como cuando a un niño sus padres no le compran lo que él está pidiendo. Las decepciones están a nuestro lado durante todo nuestro crecimiento, y ésta no es la excepción. He aprendido a ver el mundo de una manera fría. He aprendido a vivir de las decepciones y de todas esas cosas que pueden dañarte porque aprendí que dentro de esta vida siempre nos toparemos con cosas y personas que podrán dañarnos, con personas y cosas que nos desilusionarán y nos harán sentir como si el mundo pudiese terminar en cualquier instante.

Te fuiste, ni modo. No pude hacer nada para detenerte en el debido momento; ese momento ya pasó, se fue y el pasado jamás volverá. No pude enamorarte lo suficiente para que te quedaras y pudiéramos ahorrarnos todos estos tragos amargos al momento de encontrarnos. Así es la vida y no cambiará. La vida sigue y tampoco terminará por cosas como estás, por personas como tú y por experticias que te llenan el alma de dolor.

Si duele, eso también es inevitable, pero por lo menos se puede vivir con el dolor. Quisiera decir que podría hacer cualquier cosa para que pudieras estar nuevamente a mi lado, pero no podría salir de mi boca tan tremenda promesa; no pudo hacer nada y no quiero hacer nada porque estoy consciente que la vida sigue, que la tierra sigue su rotación y que el destino ya fue escrito, y tal vez tú no estabas escrito en el mío.

No iré nunca detrás de nadie que quiera irse de mí, porque si decidió irse fue porque así lo quiso y yo no soy nadie para detenerlo; su vida no depende de mí ni tampoco sus decisiones. Así que no, la respuesta es no, no iré detrás de ti porque no vale la pena; no vale la pena tirar el tiempo a la basura persiguiendo a alguien que no te pertenece, a alguien que no valora tu compañía ni tus sentimientos. No, no vales la pena.

Espero no haberte ofendido con las palabras que acabo de decir, pero es la verdad. Espero no estar cometiendo un error y que tú tampoco lo hayas cometido. Espero no encontrarte en un futuro, no quiero tomarme en alguna ocasión contigo porque aquí entre nos tan solo de pensarlo me da un poco de flojera.

Con todo esto espero que hayas entendido que no me haces falta, que no te necesito para seguir adelante, que puedes seguir tu camino como lo estas haciendo en estos momentos y que por último, que entiendas que no quiero que vulvas porque ya no estaré.



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