Pero ¿qué tienen esas mujeres que parecen inconquistables que atraen tanto a los hombres? Esas con aspecto altivo que parece que ni el viento las despeina, esas que al llegar a un lugar se apoderan de todas las miradas, esas mujeres de espíritu libre con aire de rebeldes que van por la vida rompiendo corazones.

 

 

Mucho se ha cuestionado, confundido  y mal interpretado el significado de “Mujer Cabrona” y algunas  creen que por andar compartiendo frases de empoderamiento de la mujer (por cierto, muy de moda) en donde gozan ofendiendo y denigrando a los hombres que les han causado algún sufrimiento  les da derecho de atribuirse este adjetivo, pero nada está más lejos de la realidad. Porque aunque es cierto que a todas alguna vez nos han roto el corazón, ser cabrona no es sinónimo de ser malintencionada. Y debido a este mal enfoque es que las verdaderas cabronas se han ganado fama de alejar y atemorizar a los hombres con sus actitudes.

La palabra “cabrona” es un adjetivo femenino que proviene del latín capra: cabra (por aquello de la fuerza con que estos animales envisten sus metas). Y es precisamente esa fuerza lo que caracteriza a las mujeres cabronas. Ellas no temen mostrarse fuertes, es más, lo que más les gusta es mostrarse fuertes. Saben que no hay límites ni trabas, ya que los obstáculos están para sortearlos y los sueños para cumplirlos. Son mujeres que se cuestionan y no se conforman con respuestas  evidentes sino que siempre buscan la respuesta correcta, que no tienen ni un gramo de docilidad, independientes, sabias, exigentes con los demás y consigo mismas, ingeniosas porque no se auto-censuran, dulces sin ser reblandecidas, compasivas sin ser serviles,  tolerantes, siempre y cuando no esperes que toleren cosas que las incomodan. Para ellas la tranquilidad no tiene cabida y saben divertirse muy bien. Pero sobre todo, son mujeres que les importa mucho ser amadas y aún más, ser respetas. Y no paran hasta conseguirlo.

El encanto de una cabrona no radica principalmente en su físico, sino en su carismática  personalidad ¿Cuántas veces has visto por la calle cantidad de mujeres que no son tan atractivas ni bonitas, del brazo de hombres increíblemente guapos? y lo primero que viene a tu mente es ¿Pero qué le vio ese galanazo a esa chica? Pues sencillo, esas chicas aparentemente sin gracia que se llevaron al más apuesto, no lo han hecho esperando en su casa que las fueran a buscar ni diciendo a todo que sí, sino comportándose como verdaderas cabronas.

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Y es que a un hombre le resulta sumamente atractivo conquistar a una mujer  que se tiene un gran respeto, que se trata bien a sí misma, que sabe que tiene derecho a todo lo bueno y además, lo exige  por lo que no baja la guardia fácilmente. Porque sabe que son mujeres que tienen muy claro lo que quieren y disfrutan jugando y poniéndolo difícil, lo cual para él representa un verdadero reto por lo que sin pensarlo mucho entra en el juego de la seducción. Nadie siente interés por un juego que sabe que está ganado antes de empezar. Por eso este tipo de chicas suele gustar mucho a los hombres. Las ven como algo valioso, como algo que realmente merecen la pena, por lo que hay que luchar.

Ellos sienten que a las “cabronas” hay que ganarlas a fuerza de persistencia. A su vez, ellos ven en ellas cosas que querrían para sí mismos: confianza, seguridad, decisión… por eso las ven como una enorme fuente de inspiración.

Seamos honestos, hoy en día ser buena carece del efecto “sorpresa”’ porque el otro sabe que siempre vamos a ceder. Los hombres no se esfuerzan en agradar a las buenas… ¡total, ya las tienen a sus pies! Pero, a veces, se quedan con ellas por puro temor.

Así que si las ven como un reto, no se asusten, los que tengan ganas realmente de conocer a la mujer y a sus verdaderos sentimientos serán los que podrán aspirar a conquistarla. ¿Cómo hacerlo? Pues teniendo seguridad en ti mismo, sabiendo lo que haces, aprendiendo a destacar tus virtudes y sobre todo aprendiendo a conocerla a ella. Porque créeme, las “cabronas” no son tan malas, y no buscan tu agradecimiento, simplemente que las amen apasionadamente tal y como son.

Lo que nunca tienes que dudar, es que una cabrona jamás te amará  por necesidad, sino por decisión propia.

 

Autor: Karla Galleta



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